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    August 01

    El juguete de totora que despierta sueños dormidos

    Cuenta la leyenda que los habitantes de aquel valle vivían tranquilamente protegidos por la fuerza y la bondad de Apu, el Dios de las montañas. Sólo tenían que cumplir una pequeña cláusula para seguir en aquel estado de paz, y esa era no subir a lo más alto del cerro para alcanzar el Fuego Sagrado. Pero el ser humano siempre debe sentirse libre, y su espíritu inquieto no puede más que provocarlo a alcanzar aquello que sabe que no debe tocar ni poseer. Así fue como los hombres se decidieron a escalar las montañas en busca del fuego prohibido, y como Apu arrojó sobre su cuerpo miles de pumas que convertirían aquel paraíso en un vacuo lugar. Inti, Dios del sol, abrumado por la situación no hacía más que sollozar sin darse cuenta que con su llanto no hizo otra cosa que inundar aquel lugar convirtiéndolo en un lago salado, el lago navegable más alto del mundo. El Lago Titicaca en el cual tan sólo sobrevivieron un hombre y una mujer sobre una barca de junco, rodeados de todos los pumas que convertidos en piedra flotaban en aquel nuevo lugar.

        

         Y es que yo creo que en realidad esta historia lo único que esconde es una historia de amor, como la de ellos. Compañeros de universidad, compañeros de risas y de fiestas nocturnas hasta el amanecer, cómplices del sufrimiento que traen los duros momentos de exámenes, momentos en los que uno se une al otro para compartir conocimientos y apoyo moral. Cada uno tenía su vida, pero el amor apareció entre ambos sin pedir permiso, y como aquellos hombres que escalaron la montaña para tocar el fuego sagrado, decidieron dar rienda suelta a sus emociones, hacer lo prohibido,  provocando que toda la estabilidad que gobernaba su existencia se derrumbara por completo. En este momento, todos se sentían desconcertados, ellos los primeros, por no saber cómo afrontar esa libertad que sentían sus almas cuando estaban uno junto al otro… A su alrededor la gente sufriría muchísimo, sería difícil que comprendieran todo lo que estaba aconteciendo, pues ni siquiera ellos eran conscientes de cómo había sucedido todo. Era una sensación difícil de comprender, pues el miedo y la culpa albergaban sus conciencias, pero a la vez, algo tan bello como la pasión les empujaba a luchar por lo que creían que era la felicidad absoluta. Se dieron nuevos momentos, situaciones que les hacían sentir el corazón desbocado, descontrolado… la fuerza que les unía era imparable y juntos decidieron ascender a la montaña, corriendo el riesgo de fracasar en el ascenso y quedarse solos; sin embargo su propósito era tan firme que no se acobardaron, estaban dispuestos a arriesgarse cogidos de la mano para disfrutar del calor de la llama sagrada, para gozar de lo más grande y bello que podemos encontrar en esta vida, el amor.

     

         Todo a su lado empezó a derrumbarse, como tormenta tropical que aparece y todo lo arrolla, así es el amor descontrolado. Y así fue como de pronto todo lo que les rodeaba varió. Como todos los ciclones, traen cambios, renuevan el lugar por el que pasan dando la oportunidad de construir algo diferente, algo nuevo; pero inevitablemente también dejan tristeza y vacío hasta que todo se reconstruye y aparecen de nuevo las primeras flores, la esperanza. Igual que había sucedido en aquel valle, en el que se puso a prueba el amor de aquella pareja enfrentándolos a la soledad absoluta. Un vacío que se creó fruto de la sorpresa, también de la buena amistad que debía dedicar su tiempo y apoyo a aquél que más lo necesitaba en aquel momento, pues nadie hubiera esperado que algo tan firme como lo que había entre ellos pudiera romperse de la noche a la mañana, ni siquiera ella, protagonista principal de la historia hasta verse obligada a abandonar forzosamente su papel. Aparentemente no existía ningún grave problema entre ellos, pero la vida trae consigo sorpresas que cambian el rumbo de los acontecimientos y pone a las personas en direcciones distintas a lo que esperaban. Fue entonces cuando a su alrededor sólo le quedó su nuevo amor y su familia, al menos hasta que pasara un tiempo… así fue como se enfrentaron a la primera y dura prueba de amor… se sintieron supervivientes de un cambio trascendental, todo a su alrededor cambiaba a la velocidad de la luz, siendo también muy complicado para ellos, aunque desde el exterior fuese más difícil de apreciar. Se tenían el uno al otro, justo igual que los supervivientes del lago Titikaka. Y como ellos, unidos por el cariño y la esperanza, por la complicidad y la fuerza, empezaron a luchar por una nueva vida, por un hogar donde hacer crecer su llama, por grabar en el corazón nuevos sentimientos, emociones y experiencias que les harían triunfar en su objetivo, amarse.

     

         Se decidieron valientes y juntos empezaron a construir el nuevo sueño que albergaban sus deseos. Trabajaron duro para poder llegar a construir el hogar, lo consiguieron. El amor crecía entre ellos y juntos mirándose a los ojos se dijeron sí quiero en el altar. Su trabajo en equipo, su compañerismo y su amor afianzaron sus vidas, hasta que un día, la dulzura que los unía era tanta que culminó en una semilla que postergaría la historia de sus familias. Un latir de un nuevo corazón, una nueva vida a la que ya tengo ganas de tener entre mis brazos para delicadamente poder disfrutar de su  olor y su calor, para saborear la belleza de su tan deseada existencia.

     

         La historia de aquella pareja de Perú fue similar, obtuvieron las materias primas de las que disponían y como si de un ritual se tratara, unieron las ramas de totora en señal de amor y fidelidad creando así la primera plataforma que daría lugar a su nuevo hogar. Se prometieron que no cometerían el error de atarse a ningún lugar puesto que eran sabios y sabían que en cualquier momento todo podía cambiar, como ya antes había pasado. Pensaron que la mejor manera de mantenerse unidos era dejando la puerta abierta para poder marchar en cualquier momento, así fue como ninguno de los dos se acomodó pensando que el amor que tenía a su lado era tan seguro que les pertenecía. Evitaron convertirse en la propiedad del otro y pactaron vivir flotando sobre las lágrimas saldas de Inti, para así seguir unidos tanto tiempo como fuese posible. También nació un fruto de su amor y así fue como poco a poco el pueblo se fue reconstruyendo, todos practicando los mismos valores. La plataforma empezó a crecer, y poco a poco se fue separando, pues una de las cosas curiosas de aquel lugar es que las familias se separaban con la facilidad de cortar a modo de árbol talado por una sierra, la base de los hogares y dejarse llevar por las corrientes del lago hacia otro lugar donde les deparaba el destino.

     

         Y fue aquel lugar el que me inspiró para narrar el texto que hoy escribo. Fue allí, rodeada de una de las familias heredadas de aquella historia de amor, cuando al tener entre mis manos aquel juguete de totora, imaginé tener a mi sobrin@ entre mis brazos, acunándol@ con el calor de mi pecho. En ese instante deseé que ocurriera el milagro que hace ya unos meses está ocurriendo…

     

         Este texto va dedicado con especial cariño a ellos tres, al futuro bebé al que pronto conoceré en la próxima ecografía, y con especial énfasis a Juanjo y a Àngels que con su valentía lucharon por su amor y nos traen a todos la luz y la ilusión de vivir unidos un nuevo sueño.

     

     

    May 22

    EL EQUILIBRIO y lo mucho que nos falta todavía por aprender

     

     

    Siempre he pensado que con el cambio de la vida rural a la vida urbana, hemos perdido algo esencial en el desarrollo humano. Poco a poco las rutinas a las que nos hemos ido esclavizando en la ciudad, de las que sólo los verdaderos inconformistas pueden escaparse los fines de semana, nos han llevado a perder el contacto directo y constante con la naturaleza. Nos hemos desligado de una fuente profunda de sabiduría, tanto introspectiva como exteroceptiva. Quizá hemos cometido el error de alejarnos de la mayor de nuestras maestras.

     

    Hoy en día usamos los libros e Internet para aprender, y sin embargo, dejamos de lado a la dueña del conocimiento que podría servirnos de guía para el desarrollo de nuestras inquietudes e inspiraciones. Hemos hecho oídos sordos a la instructora de valores como el compartir, convivir, respetar… a aquella que era experta en la búsqueda del equilibrio.

     

    Creo que para los grandes poetas, aquellos que han llegado a conmover la sensibilidad de las personas gozando con su lectura; la naturaleza era algo similar a las vieiras que indican el camino del peregrino que se dirige hacia Santiago. Pequeñas marcas que se dejan aparecer sin previo aviso, sorprendiendo al caminante; reforzando o modificando su convicción y dirigiéndole hacia una dirección, marcando su rumbo. Otras veces, señales que aparecen dando respuesta a una pregunta previa, tras una búsqueda exhausta.

     

    Sea como fuere, estos genios de la palabra lograban hablar de pasiones y de guerras. Consiguieron definir de forma sencilla lo inexplicable, lograron comprenderlo. Atolondrados por la belleza de lo que tenían delante, quedaban inmersos en la Magia, fascinados por la existencia de algo inexplicable, sin cuerpo ni forma, pero que a través de la experiencia material o espiritual, les contaba secretos y verdades sobre el mundo y los animales. Sobre los seres salvajes que les rodeaban y sobre los racionales de los que formaban parte, si es que se puede decir que los seres humanos seamos racionales.

     

    ¿Pero dónde queda todo esto? Qué sabemos hoy en día de los animales y las plantas. Quién aprecia hoy en día el rocío y quién se levanta a observar la aurora… Vivimos en un lugar donde la música es callada y la soledad sonora. Miro a mi alrededor mientras trabajo y descubro afligida, que la poesía se ha evaporado junto con la armonía que nos robaron los hombres grises, los mismos que nos arrancaron nuestro tiempo y nos llevaron a asumir el papel de animal depredador en nuestras vidas.

     

    Dejamos de escuchar a la experta en la búsqueda del equilibrio…. Y me pregunto qué es el equilibrio?

     

    Pues una vez llegamos a lo más alto del Valle Sagrado (Perú), pude conmoverme y vivir lo que Pablo Neruda sentía al observar a sus pájaros, aquellos que tanto les gustaba observar desde Isla Negra, una de sus casas en Chile.

     

    Duró tan sólo unos instantes, pero conseguí abstraerme de todo lo que me rodeaba. Estaba profundamente relajada y disfrutaba de un bello contacto con la naturaleza. Seguía teniendo a todas aquellas personas a mi alrededor, pero ya no las oía, ya no las sentía. Me había dejado embaucar por el poder de Hananpacha.

     

    Parecía que todos los elementos de la naturaleza estuvieran viviendo en armonía, todo era agradable a mi alrededor. La temperatura, el dulce viento, la placentera sensación del sol ruborizando mi rostro… En ese momento sólo me podía preguntar quién gobernaba esa paz. Sin duda era Hananpacha quien representa el mundo de los espíritus, de lo de arriba, el mundo de los dioses; y se había materializado en un cóndor andino. Lo supe en el instante en el que majestuosamente cortó el silencio con sus plumas. Con el simple movimiento de sus alas conseguía que hipnotizados, no pudiéramos hacer otra cosa que seguir su rumbo con la mirada. Embrujados por su vuelo éramos títeres de su destino, con su determinación nos dirigía hacia donde le placía.

     

    El arrojo con el que surcaba el cielo lo dotaba de un carácter audaz e intrépido. La precisión de su vuelo y el poder que demostraba, podían hacernos pensar fácilmente que se traba de un ser frío y calculador, despiadado, agresivo. Sin embargo, mucho debíamos aprender de él. Sólo aquellos que quisimos escucharlo, sólo aquellos que pudimos ir más allá de su belleza deshaciéndonos de la hipnosis en la que nos tenía atrapados, conseguimos conocer su verdadera esencia, el mensaje que nos deparaba en aquel lugar llamado Valle Sagrado.

     

    Ave libre y respetuosa que no se atreve a restar el derecho a la vida de ningún ser. Nunca matará para comer y sólo comerá cuando tenga hambre. Dicen que es el que transforma sus defectos en virtudes. Alimentándose de carroña sube al cielo planeando, gracias al viento y sus cálidas corrientes ascendentes,  los despojos de aquellos que murieron para que puedan ser libres como él. Los eleva al cielo para ir con Chaskas, las estrellas.

     

     

    Carroñero, animal con connotaciones negativas en esta sociedad…Pero yo me pregunto… No es más carroñero el que corrompe la libertad de las personas, el que se aprovecha de las debilidades y conflictos para engrandecerse, el que hunde a lo que está todavía vivo, el que disfruta destruyendo, en definitiva, el que hace daño gratuitamente. Desde mi punto de vista, carroñero no es el que come carne corrompida, sino el que corrompe la carne, el que se comporta como un depredador más. Matar por matar tenga hambre o no.

     

    Llegados a este punto de conciencia en el que sin quererlo estaba acercándome cada vez más a la humanidad, se rompió la magia, aterricé en la realidad… volvía a sentir a todas aquellas personas a mi alrededor. Oía sus gritos… Hananpacha ya me había dicho lo que necesitaba y ahora me retornaba a Kaypacha, el mundo de aquí, el mundo del hombre…

     

    Pero su vuelo me dejó marcada, del cóndor Andino me llevé la importancia del equilibrio, de la convivencia. Lo necesario de respetar a todos aquellos que nos rodean, en lugar de intentar hundirlos. El mensaje de tomar lo peor de las personas para ayudarles a mejorar si lo desean, mejorando así también nosotros. La tolerancia.

     

    Del cóndor deberíamos aprender, que cuando una situación ha cambiado, cuando algo ha muerto o se ha apagado, no debemos dejar que se consuma más, sino transformarlo en otra oportunidad.

     

    No comamos por comer lo que otros nos dicen que comamos. Sobrevolemos y usemos las corrientes y vieiras de nuestro camino (familia, amigos, conocidos, trabajo, desconocidos…) para encontrar lo que buscamos, lo que nosotros elegimos. Ayudémonos entre nosotros en lugar de molestarnos, y tengamos en cuenta que a veces lo que puede parecer carroña, algo sin valor, inútil o incluso negativo, no es más que algo indefenso que necesita transformarse. Algo que tomado y transformado de manera positiva, puede ser la oportunidad de convertirse en algo tan maravilloso como el hipnotizante vuelo de un cóndor.

     

     

    March 11

    Chivay... "Lugar para hacer el amor"

    Próxima parada... Chivay "Lugar para hacer el amor"

     

    Pues sí, aun tratándose prácticamente de uno de los lugares más pobres que visitamos durante todo nuestro viaje, con carreteras sin asfaltar, mercados en los que era mejor no entrar si luego querías seguir comiendo; calles sin iluminar que te llevaban a lugares peligrosos donde abundaban los perros, hambrientos y abandonados que esperaban carne fresca para probar bocado; aun siendo un lugar en el que los habitantes que nacen allí raramente podrán salir por falta de medios, se trataba de un pueblo con un encanto inigualable del que guardo maravillosos recuerdos y que dejó marcada en mi memoria la sonrisa de muchos de sus habitantes.

     

    Llegamos hacia la hora de comer y luego existía la posibilidad de ir a unos baños naturales de aguas termales que prometían calentar nuestros entumecidos cuerpos que temblaban del frío. Sin embargo, hartos de seguir con el ritmo ovejuno del grupo, Ángel, Silvia, Manolito, Sergio y yo decidimos separarnos y darnos el lujo de pasear entre aquellas calles en las que prácticamente no veías ningún otro extranjero que no fuéramos nosotros. Lugar para hacer el amor.... ¿será porque hace tanto frío que invita al contacto físico entre personas? jejeje apuesto que se debe a otro motivo  

     

    Nos dedicamos a pasear por aquellas calles y observar la manera que tenían de vivir, conocimos a una mujer de lo más amable que nos explicó dónde estaban las termas gratuitas en las que podríamos disfrutar de uno de sus mayores placeres, unos baños calentitos en los que podían intercambiar inquietudes y vivencias. Por aquel entonces, me preguntaba cuáles deben ser las inquietudes de aquellas personas, condenadas a vivir en aquel pueblo aislado, lejos de toda la tecnología y avances que sí poseen otras ciudades de Perú. Pocos eran los lugares de aquel pequeño pueblo en los que pudiera verse una televisión que les hiciera plantearse la posibilidad de salir de allí para conocer mundo. Sin duda, el contacto con aquella amable mujer, de oficio peluquera fue uno de los mejores tratos que recibimos durante todo el viaje. Una vez acabado el paseo y calados de frío hasta los huesos, decidimos entrar en un pequeño bar que llamó nuestra atención desde el principio. Allí tuvimos el gusto de tomar un chocolate con ron que nos animó y calentó, charlamos entretenidamente e incluso llegamos a decidir la posibilidad de ir a cenar allí aquella noche. Desafortunadamente, nuestra propuesta no tuvo éxito en el grupo, puesto que nuestro guía nos dijo que debíamos irnos, dejando libre la posibilidad de quedarnos solos en el pueblo y tener que subir andando bien de noche al hotel que se encontraba en las afueras rodeado de la nada y con muchos perros sueltos que iban a acompañarnos en el camino de la oscuridad, puesto que no existía luz que iluminase aquellos áridos caminos de arena castigados por el viento helado que no dejaba crecer apenas vegetación, no apetece verdad?

     

    Recuerdo que llegaba la hora en la que habíamos quedado con todo el grupo para volver y allí estábamos de nuevo, pasando frío en la calle esperando al maldito autocar que quitaría de mi boca el caramelo que empezaba a saborear. Pues ese pueblo empezaba a despertar en mí la ilusión propia de una niña pequeña que se queda embobada mirando cualquier cosa para ella novedosa. La música empezó a sonar y cogidos de las manos y mostrando una sonrisa propia de una gran felicidad, bailaban acompasados los habitantes de Chivay que celebraban las fiestas de su pueblo. Me sentí emocionada y empecé a bailar próxima a ellos puesto que lo único que me apetecía en ese momento era unirme a su experiencia y conocerles un poco más. Ya me estaba imaginando bailando cogida de sus manos y luego cenando con ellos en sus casas, charlando sobre todas las cosas sobre las que me quisieran hablar y compartiendo la comida como si fuéramos hermanos. Y tanto debí proyectar mi ilusión que uno de ellos me cogió de su mano y me arrastró en aquel baile que me haría descubrir los efectos del Soroche (mal de altura) y alucinar con la gran capacidad pulmonar que estos poseen. Sin duda, Silvia iba a unirse a nuestra fiesta, puesto que si algo le gusta a Silvia, eso es bailar. Las dos nos mirábamos riendo y nos sentíamos como extrañas en medio de aquella multitud peruana que nos invitaba a sonreír y correr sin cesar. La verdad es que el mal de altura se nota, pero antes de que fuese el ahogo nuestro último final en aquel lugar, fuimos salvadas, desde mi punto de vista secuestradas, de nuestro sueño y vueltas a nuestra realidad, el autobús que ya nos estaba esperando desde hacía rato y no iba a dejarnos bailar ni un segundo más.

     

    Una vez en el hotel, llegaba el momento de cenar, carne de alpaca para el disgusto de Ángel quien después de pasear por aquel poco higiénico mercado, todavía guardaba en su memoria el olor y la imagen de la carne putrefacta que en él vendían. Una vez tomamos nuestra sopita y habíamos entrado en calor, la niña que residía en los ojos brillantes de Ana, quiso volver a experimentar algo que sería irrepetible. Aquel lugar, austero poseía una de las más maravillosas vistas que jamás había gozado. La noche era despejada, puesto que el frío impedía la existencia de cualquier nube que deseara tapar el maravilloso manto de estrellas que me hizo descubrir por primera vez, la inmensidad del espacio exterior. Desde aquel lugar, podía observarse con detalle la vía láctea al completo, todas las constelaciones existentes, la nebulosa, el cinturón de Orión... era tan impresionante que hubiera pasado toda la noche a la intemperie con tal de que toda esa inmensidad quedara registrada de por vida en mi cerebro. Chivay, lugar para hacer el amor... ¿sería esta gran belleza la que inspiraría ese nombre a aquel que bautizó la ciudad? Apuesto que no... Pero sin duda, fue cierto que en ese momento, la nostalgia me invadió e hizo soñar con la existencia del amor que compartiría conmigo la manta que nos intentaría cobijar del frío, me hizo soñar con la cálida respiración que calentaría mis oídos con dulzura, mediante los susurros de un te quiero, con los brazos que unirían nuestros cuerpos en un abrazo para calentarnos y con el beso que nos haría elevar hasta las estrellas que cubrían todos los rincones de ese negro cielo, que envolvía nuestra existencia. Pero de nuevo, la realidad me aplastó, cuando de entre los dientes repiqueteantes de uno de los 4 salieron las palabras de... << ¿nos vamos adentro? Hace demasiado frío como para poder estar 5 minutos más aquí afuera...>> En ese momento, comprendí que todavía no había llegado el momento de vivir esa gran experiencia; me quejé, no les pude convencer, bajé el rostro y anduve hasta la habitación del hotel donde me quedaría dormida soñando con aquello que hacía minutos había soñado despierta.

     

    Bajo los ojos de la realidad... Chivay lugar para hacer el amor puesto que era el lugar donde las aves se dirigían para realizar su apareamiento...

     

    Bajo los ojos de una soñadora, Chivay, lugar para hacer el amor... un lugar donde a pesar de no tener riqueza de tierras, tienen la riqueza de la esperanza en su cielo, pues cada vez que miras hacia arriba algún sueño te llena la mente haciéndote imaginar una vida mejor.

     

    Y yo digo... Que viva el cielo estrellado, que viva la esperanza y que vivan los sueños para siempre y que se hagan realidad.

    February 11

    Perú-Ana ----> Capítulo VII

    Perú no finalizó en Arequipa, pues todavía nos quedaban por ver muchísimas cosas y conocer a mucha gente.

     

    Los días que seguían nos llevarían a experimentar el famoso mal de altura en nuestras propias carnes. Empezaba el ascenso en la altura y por ello, todos a excepción de Manolo, habíamos preparado nuestras mochilas con un cargamento de hojas de coca y el famoso catalizador que aceleraría la reacción química que se produciría en nuestros cerebros. Fue genial cumplir uno de los propósitos que me hice en una de mis clases universitarias de psicofarmacología. Nuestra profesora, un tanto dada a la experimentación nos recomendó que si alguna vez teníamos la oportunidad de viajar a Bolivia o a algún país de Sur-América no dudáramos en probar los efectos de la cocaína de manera natural. Siempre he querido experimentar el efecto de las drogas, lástima del elevado grado de conciencia que tengo respecto a los posibles efectos secundarios, entre ellos la muerte, que me impiden lanzarme a la experimentación masiva. Pero si mi profesora me decía que de manera natural no corríamos ningún riesgo, no iba a perder la oportunidad que se me estaba brindando en Perú. Era uno de los objetivos que estaba marcado en mi lista antes de salir de Barcelona, ese y probar la famosa Ayahuasca, muy utilizada en rituales chamánicos que modifican tu estado de conciencia provocando alucinaciones de todo tipo. Esta última no pude probarla debido a que no conocí conscientemente a ningún chamán y por supuesto, debido a la tremenda negación que Silvia y Ángel mantuvieron respecto a mi inquietud. Nos subimos al ya tan familiar autocar y empezamos el ascenso por carreteras de curvas que nos llevaron a una altura de nada más y nada menos casi 5000 metros sobre el nivel del mar. No a todos sentó igual de bien dicha presión, puesto que hubo muchas personas que sintieron los efectos secundarios del soroche teniendo intensos dolores de cabeza, mareos y náuseas que les dejaron postrados en los asientos del autobús. En la cordillera volcánica de los Andes, practicaríamos un famoso ritual en el que ninguno de nosotros creíamos, pero nunca está de más dejar un pequeño montículo de piedras de modo artístico que hacía ver que cada visitante deja constancia de su presencia y sus ilusiones y deseos en aquel lugar tan mágico. Nuestro camino seguiría hacia un lugar muy especial, Chivay, también conocida como lugar para hacer el amor. Antes de llegar, tendría la oportunidad de realizar una de las cosas que deseaba y necesitaba con todas mis fuerzas, tomar en brazos a una pequeña peruana y hacerla sonreír. Cuando tuve la oportunidad fue un momento que me llenó sin duda de mucha satisfacción y algo que jamás olvidaré, aquella pequeña y su hermana consiguieron aliviar mis penas y hacerme sentir plena y feliz, qué curioso, lo que se puede conseguir mediante el contacto humano y las sonrisas. Estaba siendo un día magnífico, qué más le podía pedir. Pues sin saberlo, en aquel momento, se gestó algo que me haría mucha ilusión en el futuro, algo que me está haciendo trabajar hoy en un proyecto para mi futuro personal y profesional. El nacimiento de la idea de un proyecto que empezaría en 9 meses, así como un embarazo que da fruto a un pequeño bebé. El proyecto entre mi socio y yo, un curso de autoestima, para aportar nuestro granito de arena al cambio de este mundo consumista. Hasta pronto!! 

    November 24

    Perú-Ana ---> Capítulo VI

    Arequipa no sólo trajo todo lo relacionado con el convento de Santa Catalina... Aguardaba muchas más experiencias inolvidables. Desde que llegamos a la ciudad, nos sentimos acogidos por sus calles, era un lugar bastante similar a lo que estamos acostumbrados a ver, y algo a agradecer es que la pobreza no era tan presente entre su gente. Paseamos por las calles de adoquines, visitamos iglesias, la plaza de armas e incluso entramos en algún que otro museo.
     
    Fuimos espectadores incluso de una procesión, y fue allí, cuando volví a cruzarme con su mirada. Aquello ya parecía la historia de un libro en el que los protagonistas se encuentran de manera misteriosa de manera consecutiva. De nuevo volvía a cruzarme con el chico tímido y solitario... La curiosidad volvía a mí. ¿Cómo era posible que haciendo rutas distintas, volviéramos a coincidir al paso de bastantes días en un lugar diferente? ¿Coincidencia? Pero yo una vez había leído que las coincidencias no existían y que si dos personas cruzan sus miradas de manera intensa, es que algo importante tienen que contarse. Nosotros no lo habíamos hecho en el restaurante, pues no cruzamos ni una simple salutación y, sin embargo, el destino nos había puesto de nuevo en el mismo camino. Estuve a punto de acercarme a él y preguntarle si viajaba solo y si le apetecía un café. La verdad me ponía en su piel y pensé que debía ser duro viajar durante mucho tiempo solo, sin el apoyo de la compañía de tus amigos y de alguien conocido con quien conversar y compartir todo lo vivido. Sin embargo, la cobardía me contuvo y no fui capaz de hacer nada más que volver a cruzar la mirada. Una vez volvimos a separarnos me arrepentí de no haber mencionado palabra e hice una promesa a Silvia, si volvía a encontrarme con aquel muchacho, me acercaría y hablaría con él. Si esto sucedía, ya serían tres las veces que nos habríamos encontrado en el camino y eso ya empezaría a ser significativo e ir en consonancia con la teoría de que algo teníamos que contarnos.
     
    La tarde empezó a traer el frío y poco a poco la oscuridad fue dando paso a la noche, ya era tarde y debíamos ir hacia nuestro hotel. Nos alojábamos en un pequeño hotel, con habitaciones diminutas y unas duchas que... mejor no comentarlo, Silvia y yo lo guardamos en recuerdo. Igual que el esfuerzo de tener que subir la maleta a cuestas por aquella estrecha escalera empinada, GRACIAS Manolito, sin ti creo que todavía estaría atrapada por mi risa producto de mi flojera en mitad de la misma.
     
    La confianza en nuestro pequeño grupo cada vez era mayor. Habíamos pasado un gran día, incluso hubo algunas que se asustaron al confundir a uno de los miembros con el despertar de la momia Juanita ejejje eso fue lo mejor de todas las visitas a los diferentes museos. Guiño
     
    Arequipa también nos trajo un nuevo sabor de cerveza, sintiéndolo mucho Arequipeña no fue tanto de nuestro agrado como la rica Cuzqueña. A parte de esa nueva bebida, fue en este lugar donde pudimos almorzar en un pequeño bar, compartiendo todo tipo de platos que a mi me supieron a manjar. Y sobretodo, el momento de probar algo que deseábamos desde que decidimos informarnos gracias a la inquietud de Ángel sobre las dotes culinarias del país. Era el momento de ir a cenar todos juntos y degustar algo tan extraño como el Qüi. Os preguntaréis qué es lo que cenamos aquella noche, en realidad fue algo compartido puesto que no queríamos perder ocasión de probar todos los platos. De nuevo, decidimos pedir cada uno un plato diferente y probar todos de la comida de todos. El plato estrella fue pedido por Albert, quien muy gentilmente compartió cada pequeña parte del pequeño ser con sus compañeros de viaje. Señores, qüi no es más que rata. Como lo oyen, habrá gente que al leer esto habrán pensado que estamos locos, e inevitablemente una arcada les habrá removido por dentro, pero si algo estaba claro, es que teníamos que probar todo aquello que fuera típico del país, y ese era uno de los platos que no podíamos perdernos. Lejos de ser algo asqueroso, aquella pequeña ratita, que en realidad más que una rata era una cobaya, para que la gente que entiende de animales no se enfade conmigo; era una carne con gusto a conejo. Y no, no nos vendieron gato por liebre como alguno puede haber pensado, puesto que en las fotos que he colgado puede verse claramente qué es lo que tuvimos oportunidad de comer aquella noche. Nos sirvieron a la cobaya en un plato con la boca abierta y llena de dientes y las patitas estiradas, la presentación del plato no tenía desperdicio. Pero, aunque el sabor era agradable, era bastante aparatosa de comer puesto que tenía muchos huesecitos que convertían el hábito de comer en algo realmente entretenido. Fue la única vez que la comimos, no sólo por este insignificante motivo, sino más bien, después de saber cuál era la manera en que la habían cocinado. Resulta que se de la un golpe al pequeño e inocente animal, se le abre la boca y se le introduce un buen chorro de limón. Consecutivamente se cuelga al sol y justo cuando la carne empieza a estar en estado putrefacto se pela y se mete al horno. Claro está, toda esta instructiva información nos la ofreció el simpático camarero después de haberla saboreado. Dejando el qüi, a parte, Arequipa también trajo el momento de probar por primera vez la sabrosa carne de alpaca, que algunos más adelante no podrían ni oler por motivos que ya especificaré en los próximos capítulos.
      
    Después de cenar, y llevados de la mano del deseo de degustar uno de los mejores chocolates que probé en Perú junto al tan añorado café con leche en una preciosa terraza frente a la iluminada plaza de armas, nos pusimos las pilas hacia el hotel a buscar algo de abrigo que nos protegiera del cortante frío que empezábamos a padecer, allí dejamos atrás a Silvia, quien agotada prefirió quedarse descansando en la habitación. Yo, sin embargo, tenía las pilas cargadas y estaba deseando salir de allí para conocer la noche peruana. Sin embargo, esta no nos acompañó, lo único que pudimos comprobar frustradamente es que la gente allí se iba a dormir bien pronto y que no estaban por tonterías. Las calles vigiladas por policías con metralletas en mano (realmente impactante), empezaban a quedar vacías y tuvimos que volver atrás hacia el hotel. Fue la primera noche en la que tendría una conversación a solas con Manolito con un montón de reflexiones y consejos. El frío nos había llevado a resguardarnos en el rellano de nuestras habitaciones en el hotel y, antes de que las otras personas hospedadas en él nos tiraran por el balcón, decidimos ir a descansar, puesto que al día siguiente nos esperaba mucha más marcha. 
     
    En fin, Arequipa, podemos decir que acabó siendo un lugar rico y variado no sólo a nivel gastronómico, que no fue poco, sino un lugar que trajo encuentros misteriosos pues, sin saberlo todavía, también sería el lugar de nacimiento de otra persona clave para la vida de una de nuestras compañeras de viaje. Alguien que aparecería en escena más adelante, de manera realmente curiosa y romántica. Os adelanto que, mi socio y yo tenemos un libro pendiente respecto a esta historia, puede que algún día esté publicada y podáis conocer más detalles al respecto, de momento, y sintiéndolo mucho, son ya suficientes detalles los que he mencionado.
    October 30

    Perú-Ana ----> Capítulo V

     
    No son pocas las veces en las que he pensado abandonar este mundo contaminado por sucios intereses. Cada vez que miras las noticias o lees los periódicos, eres más consciente de la mierda que se cuece en todo el mundo y de lo difícil que se hace para aquellos que no tienen el instinto de supervivencia de los trepas. Puede que todos seamos capaces de convertirnos en ellos, pero por suerte o por desgracia, no todos estamos dispuestos a pasar por esa humillación de saltar y negar nuestros singulares valores.
     
    La búsqueda de la huída es algo complicado, ojalá todo fuera tan sencillo como dejarse arrastrar por la migración de pájaros silvestres... cambiar de lugar o incluso visitar otros planetas. Qué bonito el mundo de los sueños y que triste a veces, el mundo real. Afortunadamente no todo son momentos tristes y de momento, debe ser que existen aquellos que son capaces de calmar mi inquieto espíritu en favor a la paciencia y esperanza de que, algún día, todo pueda cambiar.
     
    Cierro los ojos y sueño, sueño con momentos vividos... Momentos de amor, en los que logré desaparecer de la realidad para vivir otra donde todo era bello... Momentos en los que viajé a preciosos lugares, siempre en compañía de las personas deseadas... Viajes a modo de aventura en los que pude conocer partes que existían escondidas en las profundidades de mi ser... Aprendizajes mediante el contacto con las personas encontradas... conclusiones simples para hechos complejos....
     
    También sueño con sucesos que restan por venir... Cierro los ojos y me invade la ilusión y confianza de que algún día pueda seguir teniendo esa vida tan ansiada y diferente a la del resto, que es lo que hoy por hoy deseo... Sueño con conocer a alguien tanto o más aventurero que yo, que me invite a dar la vuelta al mundo. Encontrar y compartir con esa persona infinidad de momentos abrazados por algo tan hermoso como es el amor. El amor mueve montañas, el amor es el único que puede solucionar muchos de los problemas que existen en el mundo... El amor, es aquello que penetra nuestro cuerpo e invade nuestra alma, provocando que tengamos una mirada diferente hacia el prójimo... No confundamos en este caso el amor con la pasión, pues en ningún momento querría allanar la inmensidad de dicho concepto. El amor es algo mucho más extenso, el amor no sólo debe considerarse algo hormonal y pasional, sino más bien algo tan grande o más como la naturaleza misma. Sueño con desaparecer o con encontrar la calma y confort en este lugar que me envuelve, aunque siendo realista, pienso que es mucho más fácil encontrar a un aventurero con un 4x4, antes de lograr acostumbrarme a esta realidad de ahí fuera.
     
    Desaparecer del mundo es algo demasiado doloroso, creo que es la salida para aquellos que se sienten ya demasiado cansados y no tienen fuerza ni apoyo para buscar otra solución que les deje descansar. A veces pueden tener el apoyo, pero ya no es suficiente como para tener la voluntad de servirse de él. No estoy a favor del suicidio ni mucho menos, pero a veces considero, que es fácil entender cómo algunas personas inteligentes acaban quitándose la vida cuando ya no desean otra cosa que desvanecerse tal estrella fugaz. Creo que nadie está preparado para su propia muerte ni para la de los demás, así que bajo mi luchadora conciencia creo que hay que buscar infinitas soluciones antes de dejarse llevar por la profunda tristeza y morir, ya sea literal o simbólicamente hablando.
     
    Con los amigos siempre bromeo de que acabaré recluida en un convento de mojas, lejos del exterior. Todos aquellos que me conocen, saben que para mí sería imposible hacer tal locura pues esa solución sería similar a encarcelarme. Pero Perú me dio alguna que otra sorpresa...
     
    En la visita a Arequipa, pude descubrir algo tan grande como el Convento de Santa Catalina. Podía parecer un castigo que la segunda hija de las familias adineradas se viera prácticamente obligada a vivir reclusa en un convento de clausura, pero de ahí a la realidad.... Digamos que era un convento un tanto peculiar, algo más parecido a lo que son unas vacaciones pagadas de por vida más que un suplicio por estar incomunicada. El convento era tan grande como un pueblo familiar, con calles muy acogedoras y silenciosas en las que podían pasear tranquilamente todas las hermanas. La arquitectura del lugar estaba muy influida por las diferentes comunidades españolas, aspecto que convertía aquellas calles en un abanico de posibilidades dando un toque de distinción a cada rincón. En ningún momento se trataba de un lugar austero, sino más bien todo lo contrario. Calles adornadas con preciosas flores, habitaciones inmensas con un departamento acondicionado para la sirvienta que de manera casi obligada, cada hermana debía tener a su disposición. Lejos de cumplir con la clausura, en aquel lugar podían entrar todo tipo de trabajadores para llevar un buen mantenimiento de las instalaciones y es rumoreado por ahí que se montaban grandes fiestas donde la única regla que había era la del secreto de sumario respecto a lo sucedido... Lo más probable es que el hombre que entrase allí no saliera vivo fácilmente, puesto que hubiese sido difícil que todos los actos impuros hubieran quedado latentes. Cierto es que dichas hermanas no se arriesgarían fácilmente con obreros sino más bien se relacionarían con otros cargos eclesiásticos que les dieran hijos de Dios. Lo que sucediera con los niños que salían de las noches de lujuria y pasión es todavía algo desconocido, pero de que los hubo hay pruebas, aunque aquellos más católicos nieguen aceptarlo y quieran ilusamente vender que era el instinto maternal no llevado a término lo que conducía a aquellas monjitas a realizar ropita de bebé.
     
    Hubo poco de Perú en estas líneas, pero uniéndolo con el deseo plasmado en los primeros párrafos del capítulo, quién fuera la segunda hija de una familia adinerada, residente en Perú y poder librarse de todas las catástrofes y guerras... En fin señores, que si ustedes conocen algún convento similar en la actualidad... no duden en llamarme o dejar nota de la dirección pues empezaría a plantearme dejar la migración de los pájaros o si más no, de ser necesarios, empezaría a tomar clase para adiestrarlos y conducirlos hacia dicho paraíso.
     
    Buenas noches!!
    October 28

    Perú-Ana ----> Capítulo IV

    Nazca fue el inicio de muchas cosas... Fue el primer lugar en el que probaría la famosa infusión o mate de coca, donde pasearía por las calles prohibidas de la ciudad y observaría cómo los hombres se sentían realmente atraídos por mi compañero de viaje Sergio, que empezaba a restarnos el protagonismo a las chicas ante cada vez más hombres peruanos. Una de las noches decidimos pasear por la plaza de armas donde asombrados, vimos cómo la gente tomaba raras combinaciones de hierbas que en principio favorecerían el funcionamiento de su organismo. Era para tomar nota de cada detalle, sobretodo de la higiene de algunos de aquellos puestecillos improvisados, pues en la parte trasera de ellos, se podía observar un cubo de agua negra en la que enjuagaban sin ningún tipo de jabón los mismos vasos que volverían a utilizar con el próximo cliente que se atreviera a degustar. En otros, el tema mejoraba, pero no dejaba de ser curiosa la forma de servir, esta vez café. La dependienta se encargaba de coger una bolsa transparente, llenarla, dar un par de vueltas y plantarle una pajita. En mi vida había visto cosa similar. Atónitos seguimos caminando hasta que decidimos cenar en un pequeño bar donde sólo podían verse caras peruanas. Era un lugar de lo más austero, mesas pequeñas, un pasillo realmente estrecho y una cocina que parecía iba a salir ardiendo en cualquier momento, pues eran visibles y muy frecuentes las llamaradas que teñían de negro las quemadas paredes. La comida extremadamente barata, por poco más de un euro pudimos cenar un menú de dos platos con bebida. Sólo entrar todos nos miraron extrañados. Los propietarios orgullosos, en seguida se movieron para acondicionarnos un buen espacio, era algo que observaríamos en más de una ocasión. Es cierto que en los bares y restaurantes se preocupaban por la comodidad de los visitantes, pues en algún que otro lugar, habíamos contemplado como nos situaban en sitios estratégicos apartados del resto e incluso, llegaban a encender las luces diferenciándonos del resto de residentes que siempre comían a oscuras. La cena de aquella noche fue la prueba de que nuestro estómago tenía una gran resistencia. Si aquello no nos sentaba mal, ya podíamos probar todos los platos y comer en todos los lugares que no íbamos a sufrir de enfermedades gastrointestinales. De primero una sopa un tanto peculiar, digamos que nuestra teoría era que si te quedaba algo en el plato, lo volvían a guardar y que la sopa surgía de las sobras de todos los platos de aquellos con poco apetito. Sino, ¿cómo iba a entenderse la existencia de un trozo de lomo a la plancha flotando en mi plato de sopa? Los vasos se quedaron sin utilizar puesto que vimos que tenían agua alrededor y después de ver cómo los había lavado la mujer de la paradita improvisada... mejor no arriesgarse, birra a morro que seguro que iba a ser mucho más saludable, con un poco de suerte, tan sólo se habría meado alguna rata en el cuello de la botella. Fui la única en no limpiar de nuevo los cubiertos con una servilleta, lo que me hizo ver, primero que no soy nada escrupulosa y también que he salido poco de casa y confío mucho en la higiene de los restaurantes. No voy a negar que cuando todos dijeron que habían tomado esa precaución, me diera miedo no haberlo hecho y reforzara mi convencimiento de que no iba a probar la ensalada que acompañaba al pollo de segundo, puesto podía contener restos de agua para la que mi estómago no estaría preparado. Me parecían una gran exageración todas las medidas que estábamos teniendo, lo cual provocaba que me sintiera mal. La verdad, yo disfruté comiendo en aquel lugar puesto que me parecía genial estar compartiendo sus maneras y alimentos. Desde mi punto de vista eso, era viajar.

     

    Otra de las noches decidimos cenar en un acogedor restaurante italiano donde pudimos observar otra de las características de los lugareños, la tranquilidad en el servicio. Si alguna vez tienes prisa, no se te ocurra entrar a ningún restaurante pues seguro tendrás que marcharte antes de que te hayan servido la comida. Fue en ese familiar lugar donde me encontré por primera vez con su mirada. En una de sus mesas pude descubrir a un joven leyendo. De pronto, mi curiosidad creció y no pude contener el impulso de comentar con Silvia su presencia. Era un chico reservado sin duda, pues no logré por más que quise arrancar de su rostro una sonrisa. Automáticamente, una cascada de pensamientos se desató en mi mente. Viajaba solo y eso era algo que yo deseaba hacer desde lo más profundo de mi ser, rápido se empezaron a relacionar y a formar conceptos en mi mente, a parte de viajar sola, deseaba encontrar a un compañero en mi vida con el que poder viajar de aquella forma tan libre por todos los rincones del planeta que se dejaran recorrer por nuestra respetuosa presencia, siempre cargada de infinitas inquietudes. Nuestras miradas se cruzaron, pero su pronta marcha del local me obligó a dejar de fantasear... lo que desconocía sin duda, es que volvería a aparecer en otro lugar activando de nuevo mi imaginación y aumentando la curiosidad por su repetida presencia.

     

    Nazca también trajo sus desengaños. En primer lugar, la desagradable confusión del bastoncillo de remover infusiones, por una fina y deliciosa barrita de chocolate similar a lo que aquí sería un Mikados. ¡Cómo llegaron a reírse de mí mis compañeros al verme morder aquel bastoncillo de insípido plástico! A parte de este pequeño dato insignificante, Nazca junto con su viento Paracas, nos mantuvo durante demasiadas horas en las pistas de un pequeño aeropuerto, aun sabiendo todos, que no íbamos a poder sobrevolar las famosas líneas y que estábamos perdiendo el tiempo. En este momento pudimos aprender varias cosas, por un lado, que es mejor ser el primero en realizar los actos, pues nunca sabes qué va a pasar que pueda impedir que cumplas tus objetivos. Cierto es que me siento satisfecha de que si alguien pudiera subir que no fuéramos nosotros, fuesen nuestros más apreciados compañeros de viaje los que lo lograran. Otra de nuestras lecciones fue aprender que los peruanos, que suelen moverse siempre por propinas, iban a dejar comprar sus servicios al mejor postor sin mantener ninguna palabra. Es decir, no sirven de nada reservas previas para realizar ningún tipo de actividad. Y, por último y no menos importante, cómo la gente puede ser tan cuadriculada. La flexibilidad no es algo corriente en la especie humana, y frecuentemente solemos quedarnos encallados ante problemas que no han sucedido producto de ninguna de nuestras acciones, pero que sin embargo tomando el control de la situación, podríamos intentar solventar de algún modo más inteligente que la constante queja y pérdida de tiempo. Supongo que fue porque nunca creí que fuera a sobrevolar las líneas, no por falta de ganas, pero no me costó aceptar que no iba a ser posible y rápidamente pensé que debíamos buscar una forma mejor de aprovechar aquél tiempo que acabamos perdiendo, esperando que sucediese algo  que todos sabíamos que no iba a acaecer, la parada del viento paracas. ¿Cómo era posible que mujeres de mi grupo insistieran ante los mismos que les habían timado, los mismos que se dejaban comprar y los mismos que se negaban a volar por precaución? Pero por Diós!!! Si una persona que sólo piensa en el beneficio se está negando a volar, será porque realmente es imposible, digo yo… En fin, ese día todos nos sentimos engañados tanto por nuestro guía que volvió a intentar hacer el negocio, como por el resto de peruanos que nos la habían bien colado. Nos habían tenido toda la mañana entretenidos viendo unos acueductos que no eran de tanto interés como hubiesen sido las líneas, en vez de habernos llevado desde un buen principio a realizar lo que todos deseábamos. En fin, si algo bueno tenemos que destacar, eran las bonitas montañas que pudimos disfrutar junto a las interesantes explicaciones de nuestro guía, un atractivo chico que sabía cómo comunicarse, un orador nato de esos que saben utilizar la sensualidad para captar la atención de los interlocutores. Era alguien que me resultaba familiar, pues no era la primera vez que me topaba con uno de ellos.

    October 16

    Perú-Ana ----> Capítulo III

    Los días que siguieron fueron bastante moviditos, todo era levantarse pronto, desayunar tan fuerte como pudiéramos y ponernos las pilas para absorber tanto como nuestros cerebros sobreexcitados nos permitieran.
     
    Tuvimos el placer de visitar lugares impresionantes como por ejemplo, las Islas Ballestas, no sin antes fascinar con la misteriosa figura del Candelabro. Es curioso que aún a día de hoy no se sepa del autor o autores que plasmaron su creatividad con alguna función también desconocida. Igual que en el caso de las líneas de Nazca, sobre las cuales hay centenares de teorías que no acaban de resolver la curiosidad de científicos y todo tipo de personalidades. Estas ricas islas están protegidas de la mano del hombre, y aunque sí que es cierto que las lanchas pueden contaminar bastante las aguas, no está permitido al visitante bajar de ellas, con lo que las únicas personas que pueden pisar sus tierras son las pocas que aguantan vivir aisladas del mundo, recogiendo el tan comercializado guano. La verdad es que las islas no tienen desperdicio, de formación rocosa pueden observarse una variedad preciosa de colores provocados por el viento, el sol, la erosión y sobretodo por la existencia de guano, que da ese toque y olor tan peculiar al ambiente. Por si el paisaje fuera poco, y como si se tratara de una gran ciudad donde gracias a la inmigración convive gente de diferente cultura, religión y tradiciones; la fecunda variedad de fauna marina, aprovechando la gran capacidad nutritiva del océano pacífico, vestía sus cuevas y todo rincón donde un nido tuviera cabida. Pudimos disfrutar de los cantos y la danza sincronizada de leones marinos y focas, todo un espectáculo visual que tenía como público a todo tipo de aves, incluyendo los famosos y divertidos pingüinos de Humboldt que para mi asombro, resultan ser uno de los animales más fieles que existen.
     
    El desierto de Perú fue otro de los magníficos lugares que pudimos saborear intensamente. Gracias a los consejos de Juanki, un simpático chico que vive en Lima y que había conocido de la mano de Miki Clap y su amigo Gustavo, pudimos adentrarnos en la aventura y descubrir así, lo que es una buena descarga de adrenalina provocada por la gran velocidad que alcanzaban los famosos areneros, y las tablas de snow que hacían deslizar nuestros cuerpos por las impresionantes dunas de aquel bellísimo paraje. De la mano de Saúl, nuestro generoso conductor que hacía de la fina arena una montaña rusa a su paso, pudimos llegar al éxtasi de risas alcanzando el record guiness de mi vida hasta el momento, pues creo que nunca hasta entonces, había llegado a reírme tanto. Aquel día fue uno de los más felices del viaje. Por fin habíamos dejado atrás los grises paisajes y nos habíamos adentrado a la tierra del sol y, aunque todo lo que nos rodeaba era árido, el primer contacto con el añorado astro hizo que mi ánimo se elevara y disfrutara como nunca del sabor de la Cuzqueña (típica cerveza peruana) y de la variedad de platos que nos sirvieron en aquel humilde bar, donde a parte del estómago, algunos pudieron alimentar también la imaginación, estimulada por la mirada de una sensual adolescente. Después de unos cuantos rallyes hicimos la primera parada técnica para tomar aire fresco y dejar descansar a nuestro corazón que latía descontrolado de emoción. Llegados a un lugar bastante plano nos bajamos del 4x4 y lo que en principio era un descanso de emociones, se convirtió en todo lo contrario. De repente, noté una fuerte opresión en el pecho, no podía respirar!! La emoción había invadido mi cuerpo por completo y el paisaje me había conmovido hasta tal punto que mis constantes vitales se habían desbarajustado. No podía siquiera articular una sola palabra ante lo que veía frente a mí... Era presa de la magia y el misterio de la cordillera de los Andes. Volvimos a subir y viajamos hasta el corazón de aquel lugar, todo a nuestro alrededor era polvo. Nos encontrábamos lejos de todos los otros coches pues era imposible ver ningún otro a nuestro alrededor, de la mano de un conductor a quien no conocíamos, y desplazándonos hacia un lugar desconocido donde no teníamos ningún punto de referencia que nos ayudara a volver en caso de necesitar ayuda. El miedo se había apoderado de mi cuerpo y la adrenalina recorría cada milímetro de mi ser, esta vez no provocado por la euforia. De pronto, una tienda de campaña allí en medio, me hizo pensar que en cualquier momento podían aparecer de la nada bandidos y ser víctimas de robos o incluso del famoso tráfico de órganos tan frecuente en los países sudamericanos. Mi sistema límbico se había alertado y mi amígdala trabajaba a gran velocidad calibrando cualquier posible suceso. A su vez, sentía como algo se movía en mí, se estaba produciendo la puesta a punto de mi cuerpo para la rápida defensa o incluso para la huída, en caso de ser necesario. Nos alejamos a gran velocidad de aquel lugar sin que nada sucediese, en ese momento me sentí avergonzada, puesto que me daba cuenta de cómo podemos condicionar a nuestro cuerpo a partir de un simple pensamiento negativo. Mi cuerpo seguía hiperactivado, era una sensación extraña, por un lado extremo placer, por otro miedo... me sentía realmente viva y podía disfrutar de cada segundo, de cada sensación... El miedo, lejos de provocar en mí el deseo de la huída, hacía que el placer se disparara todavía más. Cuando pensé que ya estábamos a salvo, mi cuerpo volvió a tensarse ante su aparición. De la nada y como si de un espíritu se tratara, asomaba a lo lejos un hombre vestido de negro caminando entre las dunas, su paso era pausado pero venía directo hacia nosotros. Mi mente no podía llegar a entender qué hacía por allí un hombre solo, y más vestido de negro, sabiendo que era el color que más absorbe el calor. Su presencia era realmente inquietante, hasta tal punto que no pudimos dejar de preguntar a Saúl si aquello era real o era un espejismo fruto de nuestra propia imaginación. La respuesta no dejó de sorprendernos a todos, se trataba de la persona encargada de mantener el desierto limpio. De su explicación derivó una cascada de pensamientos que me hizo ver lo sabias que eran estas personas. Aparentemente gente que tan sólo hacía que recoger basura, pero en el fondo, seguro eran personas ricas en su interior, pues eran largas las horas que estaban enfrentados a la soledad de sus pensamientos, elaborándolos con la ayuda de la dureza del trabajo a través del monótono y escarpado paisaje. Apuesto que eran personas que sabían apreciar los pequeños detalles, pues sabían que estos les ayudaban a orientarse, y eran los mismos que les harían sobrevivir, avisándoles mediante pequeños cambios en el ambiente, de posibles tormentas de arena que les impedirían encontrar el camino de vuelta a casa. Saúl corría demasiado, pronto el misterioso Alquimista desapareció de nuestro campo visual. Finalmente llegamos al lugar esperado, el oasis, y como regalo final, la última bajada con tabla, la más pronunciada. Aquella que nos hizo temblar a todos cuando nos situamos en la arista de la duna, donde el viento golpeaba con fiereza nuestra cara, haciendo que la fina arena penetrara en nuestras ropas y arañara nuestros rostros. No te lo podías pensar, tan sólo debías confiar en Saúl y dejarte caer por aquel precipicio de polvo que nos concedería la libertad.
     
    Había degustado todo momento con gran intensidad. Había descubierto que este era el sabor de la vida, disfrutar de todos los sentimientos y sensaciones, tanto si eran positivos como negativos. El resultado obtenido, una gran satisfacción que se proyectaba sobre mi cuerpo provocando un estado de profunda relajación, como la que obtienes después del orgasmo alcanzado junto a la persona a la que amas y deseas. Esto es... Felicidad... 
     
     
    October 11

    Perú-Ana -----> Capítulo II

     
    El frío me despertó... Abrí los ojos lentamente segundos antes de que sonara el despertador. No me lo podía creer, pero ya estaba allí. Miré a mi derecha y allí la encontré, durmiendo en la cama de al lado, con una sonrisa dibujada en su rostro. Parecía que nos hubiéramos intercambiado los papeles, normalmente, era yo la que siempre dormía y a la que tenían que sacar de la cama prácticamente a patadas. Pero esta vez me sentía tan feliz que tan sólo tenía ganas de levantarme y ponerme a cantar. Silvia impactada por mi hiperactividad se limitó a mirarme con cara de sorpresa mientras se rascaba los ojos, y me preguntó: ¿se puede saber qué es lo que te pasa?- Me siento feliz...- le dije.
     
    La mañana era gris y la humedad se podía palpar. Nos subimos al autobús y recibimos una de las primeras instrucciones útiles según Gianni, nunca, bajo ningún concepto, debíamos acercarnos a las escaleras. "Hay gente mala", dijo convencido. Allí ya empezó el primer contacto con los que serían nuestros fieles compañeros de viaje. La verdad, es curioso que se acabara cumpliendo nuestro presagio. Aquella mañana de sábado en la que nos sentimos tan observadas, hubo tres personas que nos llamaron la atención. Tanto Silvia como yo, sentimos que ya los conocíamos, era algo misterioso porque ninguna de las dos sabíamos ubicarlos en ningún lugar. Ellos eran Albert, Rosa y Manolo. Poco a poco iríamos aproximándonos y compartiríamos todo tipo de momentos. Sin darnos cuenta, empezamos simpatizando mediante comentarios bromistas, y acabamos comiendo del mismo plato, intercambiando pensamientos, historias pasadas, experiencias y un montón de emociones, sobretodo en mi caso, que dejé rienda suelta a mis lágrimas ante ellos en más de una ocasión.
     
    Albert... De Albert lo que más llamaba la atención era la mirada despierta, pícara que le caracterizaba. Con él se producía una persecución, a ver quién era el primero en pillar al otro desprevenido con la babilla colgando para hacer la típica foto que nunca quieres que salga publicada en ningún lugar. Fueron muchos los momentos en los que me reí con él, pero también en los que tuve charlas interesantes. Me hacía sentir cómoda y muy pronto le cogí cariño. Era imposible no sentirte bien con él. Siempre preocupado por el bienestar de las personas, diplomático, sabía cuándo tenía que acercarse y cuándo no en momentos delicados. ¿Algo que nos acercaba? El chocolate y el café. Sin duda, una persona generosa que subministraba trocitos de placer y felicidad a modo de pastillitas de chocolate negro.
     
    Rosa... Una mujer dulce pero no por ello falta de carácter. Más bien al contrario, segura de sí misma decía lo que pensaba, quizá no siempre con palabras, pero me parecía una persona transparente, pues observando sus gestos podías intuir cómo se sentía. Era una persona sencilla, como se tiene que ser para lograr la felicidad. Era quien siempre estaba dispuesta a ayudarte a buscar un lugar que quisieras visitar, de la mano de su guía, hizo de cicerone en muchas de nuestras noches y días libres. En definitiva, una persona independiente, pero muy cariñosa y cercana. Le gustaba comunicarse con el grupo entero, aunque también necesitaba sus momentos de soledad. Había algo en ella que me recordaba a la que había sido durante 5 años mi cuñada, la hermana de Jordi. Me gustaba, porque siempre tenía una mirada y una caricia hacia su marido, del cual todavía seguía enamorada.
     
    Manolo... de Manolito qué voy a decir!!!! Pues nada, que desde un principio fue mi compañero de charlas profundas. Siempre que nos encontrábamos era para debatir conceptos o comentar ideas y pensamientos. El intelectual del grupo, aquel del que iba a absorber muchísimo conocimiento. Pronto se convirtió en algo similar a nuestra enciclopedia con piernas, pero era mucho mejor, este daba abrazos y le encantaba que le cogieran las mejillas y se las estrujaran como un a niño. Es cierto que no siempre estábamos de acuerdo en nuestros pensamientos, y que a veces, como era de ideas fijas y un poco cabezota y se juntó con otra que por ahí va, nos costaba bastante ponernos de acuerdo, pero tenía su gracia y me enseñó a comunicarme con un hueso, a veces, duro de roer. Una persona profesional, perfeccionista, ordenado como el que más, un chico metódico que tenía unas máximas que había adquirido a partir de su experiencia. Con él es con quien mantengo más contacto a día de hoy y ha sido una de las personas que me ha estado apoyando con fuerza durante muchos de los días que ha ocupado mi camino hacia Santiago. Gracias Manolito!!
     
    En cuanto a los lugares visitados....
     
    Antes de salir de Lima y dirigirnos hacia el sur, vimos la famosa cárcel de mujeres, que según Gianni, no era tan agresiva como la de los hombres (ojo al dato, es importante el NO TAN agresiva). En la misma calle, se podía observar una cola interminable de hombres que esperaban entrar para poder alimentar a sus esposas. Al parecer, en algunas cárceles de Perú, si no te llevan tus familiares el alimento no comes. Dejamos Lima a nuestras espaldas y continuamos avanzando mientras escuchábamos algunas historias que Gianni felizmente (palabra típica de Perú) nos iba contando. 
     
    La primera plaza de armas que pisaron mis pies fue la de Pisco, donde además de pasear por sus calles de edificios bajos para dar más estabilidad a las viviendas, pude tomar algunas fotos y tener el primer contacto gastronómico gracias a que Sergio tuviera que comulgar con una promesa respecto a una futura compra de unos pastelitos a modo de chuchería. Todavía recuerdo de manera aislada muchas cosas de ese lugar, sus calles, sus edificios, el hombre dólar (yo llamaba hombre dólar a quienes en la calle te cambiaban dólares y euros por soles), la mirada de aquella mujer de los pasteles, su sonrisa... todos aquellos peruanos reunidos junto a sus amigos y familiares alrededor de aquella plaza, curioso, porque era un lugar con mucha actividad social. Recuerdo los taxis, que parecían micro-machines que corrían a toda pastilla y que tan nerviosa ponían a Silvia, que nunca conseguía pillarlos para hacerles la tan buscada foto. Recuerdo gente trabajando, aquella farmacia en la que Silvia compró agua y en la que descubrí que Sergio entendía mucho más que yo respecto a cremas faciales; un hombre lavando los parabrisas de un coche, si cierro los ojos, todavía puedo escuchar cómo se pitaban unos a otros (cosa muy común por aquellos lares). Recuerdo incluso su publicidad, en concreto una valla publicitaria que decía "Yo amo a Pisco... y tu?" Una vez ocurrió el terremoto y nos enteramos que Pisco fue una de las partes más afectadas, no pude evitar visualizar todos mis recuerdos y preocuparme por la supervivencia de aquellas personas que vivían en aquel lugar. Miro mis fotos y veo rostros de gente espontánea, gente que por desgracia no sé si sigue con vida. La verdad se destroza el corazón cuando uno ve las imágenes de cómo quedó todo, oye los llantos de aquellas familias rotas y siente la desesperación provocada por tener que descubrir en aquella plaza de armas que había sido un lugar de risas, si bajo una de aquellas sábanas se hallaba muerto, alguno de sus compañeros cercanos. En fin, no quiero que me mueva la tristeza y la nostalgia así que con el permiso de todos continuaré con el viaje...
     
    Nos dirigimos hacia el que sería nuestro hotel, un lugar chapado a la antigua donde seguro iba gente de gran poder adquisitivo. Es curioso, lo mal que está montado el sistema en aquel país, en el que si una persona residente quiere ir a un hotel con su familia o pareja, debe pagar una barbaridad de impuestos a la que no estamos expuestos los turistas. Sin comentarios.... 
     
    El lugar era precioso, situado cerca del mar, podía respirarse el salitre y escucharse el rugido de las olas. Recuerdo que fuimos recibidos por un cubano que nos recitaba y cantaba poemas mientras nos indicaba dónde estaban nuestras habitaciones. Allí comimos a toda prisa puesto que nos esperaba una visita a un museo y la esperada Catedral, lugar frecuentado por muchos residentes enamorados. Allí pudimos aprender varias cosas de la mano de nuestro humilde guía, pero lo que más me gustó fue el cielo y la preciosa formación rocosa en la que de forma natural habitaba la figura de una mujer que cara el mar, porque según ellos es traicionero y nunca se le puede dar la espalda, rezaba sin cesar. El día había transcurrido rápido, estábamos cansados. Nos duchamos, esta vez en la habitación de los chicos puesto que en la nuestra el agua caliente no funcionaba. Cenita romántica en la que disfrutamos de una buena música y en la que pudimos presenciar la primera de las por lo menos cinco bodas que vimos a lo largo del viaje.
     
    Una vez acabado el espectáculo musical, nos fuimos a dormir que al día siguiente tocaba madrugar de nuevo.... 
    October 08

    Perú-Ana -------> Capítulo I

     
    Mi visión de Perú, producto de mi experiencia en Agosto 2007. Un viaje que sin duda me removió por dentro, del que guardo grandes recuerdos, unos positivos y otros negativos. En los siguientes textos que escribiré podréis acompañarme durante ese impactante viaje, seguro que a veces marcado por la negatividad provocada por todo el movimiento interior que estaba sufriendo mi persona.
     
    Agosto 2007
     
    Éramos tres más uno, que en este caso, no es lo mismo que 4. Esperando en la cola de embarque del aeropuerto de Barcelona, había llegado el momento. La sensación era extraña, difícil de describir con palabras puesto que exactamente no podía saber qué nos esperaba una vez llegáramos a nuestro destino. Tampoco sabía cómo iban a transcurrir todos esos días en compañía de dos personas muy importantes en mi vida, Ángel y Silvia; ni como iba a desarrollarse nuestra relación con Sergio, alguien a quien apenas conocíamos Silvia y yo. Cuando viajas conoces realmente a las personas que tienes a tu alrededor y eso hace que las relaciones se fortalezcan o en su defecto, empiecen la dura trayectoria del fracaso y la separación. En nuestro caso viajábamos un grupo total de unas 17 personas si no recuerdo mal, de edad media de más de 35, todas mujeres a excepción de 4 hombres.
     
    La verdad, el primer contacto con algunas personas del grupo no tuvo desperdicio. Después de haber sido las primeras en llegar aquel sábado a la agencia de viajes, cómo no, nos tuvimos que despistar charlando de nuestras cosas mientras tomábamos café, y acabamos por llegar tarde al encuentro. La situación fue bastante cómica, pues llegamos a la puerta y felices de nosotras nos quedamos escuchando una charla de un grupo que se dirigía a Kenya, curioso el destino que volvería a aparecer más tarde en los billetes de Silvia y Ángel, que al parecer, tenían que vivir juntos una aventura diferente a la que nos tocaba vivir a Sergio y a mi. La verdad, en ese momento, tanto Sílvia como yo estábamos súmamente impresionadas, bañadas en una gran ilusión provocada por la apariencia de la aventura del viaje que se estaba explicando, hasta que nos hicieron tocar de pies a tierra y nos informaron que nos habíamos equivocado de lugar. Como si de una vuelta al mundo se tratara, estuvimos a punto de volvernos a equivocar y dirigirnos hacia China, la cual cosa, para mí había perdido un poco de encanto, no porque se tratara de un viaje menos seductor en cuanto a lo que visitar, sino más bien por el tipo de gente, esta vez más mayor, que llenaba la sala. Esta vez fuimos un poco más avispadas y rápidamente preguntamos el destino para poder dirigirnos ya por fin, a nuestro esperado Perú. Entramos ambas cohibidas a la sala, en la que fuimos repasadas y escrutadas de arriba a abajo por las curiosas e impactadas miradas de unas 12 personas, todas ellas mayores que nosotras. Es cierto que no fue una muy buena sensación, puesto que automáticamente me sentí juzgada por muchas de ellas, algo similar a lo que pude sentir el primer día que me disponía a pasear con mis pacientes de ITA Cabrils; quitarte la bata ante un grupo de personas con trastornos alimenticios es como bajar en bicicleta desnuda por la Rambla de Barcelona mientras alegremente tocas el timbre de la bici para llamar todavía más la atención. Nos sentamos en lugares totalmente separados la una de la otra y nos limitábamos a escuchar la aburrida charla de aquella mujer respecto a lo que iba a ser nuestro viaje. Qué poca gracia tenía!!!! Pero para eso ya estábamos nosotras que desde nuestro asiento, y gracias a la gran complicidad que nos une, nos pusimos a charlar con las miradas y una vez salimos de aquella tortura informativa, pudimos materializar en palabras cuáles habían sido nuestras impresiones respecto a nuestros futuros compañeros de viaje. Iba a ser un viaje peculiar si más no, había todo tipo de personas, pero la mayoría sabíamos no iban a cuadrar con nuestra ideología respecto a lo que signfica viajar. Es de persona inteligente no fiarse de las primeras impresiones y decidimos simplemente no pensar más respecto al tema. Después de todo, ya imaginábamos que Perú no iba a ser el viaje en el que conoceríamos gente de nuestras edades, ni tan solo, el lugar donde conoceríamos, en principio, al hombre de nuestras vidas. Los motivos de este viaje eran diferentes a los que serían el sexo y la lujúria que mucha gente de nuestra edad prefiere materializar en las más asequibles playas de Ibiza. A Perú nos dirigíamos cada uno con unos objetivos distintos, los míos una búsqueda de lo que sería la espiritualidad de un país con una cultura diferente a la mía, el contacto con la naturaleza y la magia del lugar, sobretodo en el misterioso Machu Picchu; el disfrute de la riqueza en cuanto a la variedad paisajística y si el viaje daba de sí, alguna de las aventuras descritas en el libro de las Nueve Revelaciones, por qué no.
     
    No sabéis lo difícil que es realizar una maleta con ropa de invierno cuando te encuentras en casa, sudando como un pollo producto del castigador sol de finales de julio. Por si no fuera poco, nos dirigíamos a un país en el que a parte de una gran variedad paisajística, nos enfrentábamos a unos cambios de temperatura posiblemente bruscos. Me costaba entender que era bueno llevarse el anorak y si no hubiese sido por la insistencia y cabezonería de mi querida madre, no veas el frío que hubiese pasado, porque claro, allí era invierno e íbamos a estar situados en muchas ocasiones a elevadas alturas para las que no sabía si estaba preparada físicamente.
     
    Equipaje en mano, ya estábamos en la cola de facturación, preparados para saber cuántos kg pesaban nuestras gorditas maletas. Diós mío!!! Cómo puede ser!!! Pero si la maleta ya pesaba más de lo permitido antes de haber salido de España!! En fin, si algo aprendí en este viaje es que no hace falta llevar tanta ropa como llevábamos, y que, algunas veces es importante también, no escuchar el consejo de las madres que siempre encuentran un posible "y si...." que te hace acabar llevando prácticamente el armario entero.
     
    Las maletas ya no nos pertenecían, tan sólo nos quedaba esperar que llegaran a su destino y no sufriéramos una de esas pérdidas que te hacen empezar los viajes con mal sabor de boca, y con unos cuantos gastos extras, no muy recomendados en caso de no poseer una magnífica tarjeta de crédito, como era el mío.
     
    Nos esperaba un pequeño vuelo de aperitivo hacia Madrid, para poco más y perder por empanados, el gran vuelo de ya ni me acuerdo cuántas horas, más de 10 seguro, que nos llevaría a nuestro esperado Perú. Y así fue, llegamos por la noche y nos encontramos en un ajetreado aeropuerto donde la suerte del azar, colocada aquí en un color rojo o verde te haría ser el pringado de abrir tu maleta que tanto te había costado ordenar y cerrar o, en su defecto el afortunado de poder librarse de esa ardua tarea. El vuelo había transcurrido con total normalidad, incluso se echaron de menos por mi parte unas cuantas turbulencias o la esperada tormenta eléctrica que siempre había soñado ver. Todo eran prisas por encontrar el equipaje y poder respirar tranquilo, pero como es de esperar, siempre te hacen sufrir un poco y hacen que tu maleta sea la última de tu grupo en salir. Pobre nuestra compañera Alicia que no se quedó con un ínfimo susto, sino que con una realidad de mal gusto, su equipaje no había llegado y hasta los próximos 5 días no podría tener todas sus pertenencias en mano. Vaya putada!!!
     
    Si tengo que describir en palabras la sensación que tenía en el momento de la llegada podrían reducirse a: irrealidad, nerviosismo e inexperiencia. Estos provocados por el impacto de ver tan sólo caras desconocidas y muy diferentes a las que estamos acostumbrados y a ver que ibas a trabajar con dos monedas a las que no estábamos familiarizados, el dólar y los soles. De pronto, el dinero que para ti puede ser más o menos significativo, se convierte en papelitos de juguete al no concer exactamente su valor, el cual dependía de los movimientos bursátiles y de la confianza depositada en aquellos peruanos que ya de entrada no me trataron muy bien. Si una sensación no tuve al pisar aquella tierra, fue la de acogida, aspecto que no afectó a mi esperanza alimentada por mi gran ilusión.
     
    Allí conocimos a nuestro futuro guía, Gianni, un hombre de unos 30 y pico años, con una personalidad que iba a hacer que fácilmente pudiéramos chocar... Muy amablemente, y no sin dejar caer algún comentario que demostraba su machismo, nos llevó hasta nuestro primer alojamiento, mientras nos ponía un poco al día en cuanto a aspectos políticos del país. Los ojos ya pesaban, eran muchas las horas que habíamos pasado encerrados en aquel avión de pasillos largos en el que no dejamos de comer y beber, para amenizar el paso del tiempo y acompañar a esas partidas de come-cocos y películas que felizmente, iban repitiendo sin cesar provocando en nosotros la sensación de pesadilla recurrente, en el caso del perro salvavidas o el empacho de amor provocado por películas pastel como "Tu la letra y yo la canción". Llegamos a nuestro destino y nos dispusimos a comprovar lo mucho que pesaba nuestro equipaje mientras lo subíamos por las escaleras y lo gafes que éramos Silvia y yo, al recibir la peor habitación, cosa que se repetiría a lo largo del viaje. Cenamos algo rápido en las grises calles de Lima, duchita calentita y a dormir!!!!
     
    Al día siguiente, ilusión y frío!!! Mi chaqueta verde que me daría el nombre de Paracas (tribu que utilizaba tablas para alargar los cráneos en los bebés y demostrar así una clase social diferente; y, mucho más romántico, viento de Perú que a veces eso sí, da un poco por culo e impide cumplir sueños de algunas personas como podría ser sobrevolar las líneas de Nazca. Lo siento, pero ya dije que no las podríamos sobrevolar.). En fin, a lo que iba, la chaqueta y yo empezamos en este punto nuestra íntima e inseparable relación de amistad que duraría todo el viaje y provocaría algunas curiosas reacciones de escape en miembros como Ángel, que huía ante la acumulación de experiencia y conocimiento que ya poseía mi chaqueta al final del viaje, no sé si podéis imaginar a qué me refiero, pero la lavadora no cabía en mi maleta, así que...
     
    Con el estómago lleno nos dispusimos a subir al autocar, otro de nuestros fieles amigos del viaje que acompañaban en su ruta, porque no en su lealtad, a nuestro "magnífico" guía. No quisiera criticarlo, puesto que despertaba en mi sensaciones muy dispares y porque mediante la observación y algunas de sus charlas pudo enseñarme bastantes cosas, tanto de Perú y su cultura, como de otros aspectos generales de la vida, como sería el conocimento en sus carnes de la palabra instinto de supervivencia provocado por el instinto de superación y la lucha contra el sentimiento de fracaso. Era una sensación extraña la que provocaba en mi, por un lado, me parecía un hombre machista, con problemas de autocontrol que le llevaban a exteriorizar de manera desmesurada su agresividad y a tener un consumo frenético e impulsivo de tabaco. Por otro lado, mi parte menos objetiva y más sensible, pensaba o quería creer que todo esto era provocado por algún suceso, o bien, por la misma manera de funcionar del país, a la que la mayoría de ricos contribuían y a la que muchos pobres querrían aspirar. En fin, un país probablemente condenado al sufrimiento y fracaso debido a la gran diferencia existente entre clase alta y clase baja, siendo inexistente la clase media, como en muchos de los países de sudamérica. Sin embargo, a parte de todas esas cuestiones que hacían aflorar en mí sentimientos de incomprensión y malestar, también podía ver a ese Gianni enamorado de su hija, esa persona que también tenía sentimientos y esta vez incondicionales, lo que me llevaba a no ser tan dura con él y buscar darle la vuelta a todas las características negativas que también definían su personalidad. Nunca antes había tenido que convivir durante tantos días y sin posibilidad de dejar de hacerlo con unas sensaciones así, al fin y al cabo, puedo decir que el contacto con él pudo llegar a ser enriquecedor, sobretodo en cuanto a la oportunidad que me dio de experimentar dichas sensaciones y poder trabajarlas en mi interior.
     
    Durante los primeros días pudimos observar ciudades grises y llenas de contaminación, algunas playas de arena fina en la que los surferos se enfrentaban a la fiereza del océano, barrios marginales que ocupaban territorio de manera ilegal formando incluso otras "ciudades" con autonomía propia. Allí donde fueras se respiraba la pobreza, calles sin asfaltar, sin agua y sin luz. Casas que no eran más que chavolas, algunas construidas con piezas metálicas, otras con adobe, lo cual les da muy poca estabilidad ante terremotos y otros posibles achaques que pueda provocar la naturaleza. Bajo mi parecer, puedes sentir muchas cosas al ver esta realidad pero nunca indiferencia, sobretodo, porque a parte de esa situación, esos sentimientos se veían intensificados por la tragedia de ver las diferencias existentes de clases, donde los más ricos se aprovechaban de los que eran más pobres. Es una pena ver cómo algunos ricos tienen un porte de superioridad ante otros de sus compatriotas en peores situaciones y cómo el instinto de supervivencia de unos y otros hace que se intensifique el alejamiento entre ambos. Debo decir, que fueron pocos relativamente los días que pasé en Perú, pocas las personas que pude conocer en profundidad, pues no viajaba bajo mi concepto de viaje en libertad, lo cual me hubiese hecho conocer si esa era la realidad o si todo era producto de la visión externa que me veía obligada a tener por el tipo de viaje organizado. Seguro, me dejaba a muchas personas que intentaban la ayuda y cooperación entre clases. La verdad estoy segura de que no todo es tan trágico como lo vieron mis ojos, o si más no, guardo la esperanza de que en aquello que me pareció una jungla, existan personas que quieran cooperar y ayudarse en vez de pisarse.
     
    Continuará.....
     
    October 05

    El retorno de Ana Esponja

    Queridos lectores,
     
    Cuanto tiempo ha pasado desde la última vez que escribí!!! La verdad es que en dos meses he estado de idas y venidas, dedicándome a algo que me apasiona, aprender sin parar de todo lo que me rodea para poder crecer y mejorar como persona. Dos meses con vida de esponja que me han llevado a encontrar la verdadera felicidad.
     
    Las últimas noticias que tuvisteis de esta loca fueron el fin de sus días en Adecco y el agradecimiento a todos aquellos que habían dejado huella en mi corazón. Os dejé con el fin de una etapa y el inicio de otra que me acercaría más a mis valores e ideales, en resumen, a mis sueños. Sin lugar a dudas, lo mejor que podía haber hecho puesto que me aventuro a decir que estos dos meses han sido unos de los mejores y más felices de mi vida, sin querer restar importancia a todos los demás. He podido aprender tantas cosas que me pasaría horas y horas explicando sobre reflexiones tanto emocionales, como descriptivas extraídas de los lugares que he tenido el placer de visitar.
     
    Dos viajes han marcado mi vida en estos meses. Primero, el viaje a Perú, aquel que me hizo ver mis debilidades, sufrir como nunca con una realidad que no fue de mi agrado. Muchos mensajes aprendidos mediante aquella cultura, las situaciones vividas, las conversaciones, los momentos, la gente que me rodeaba y acompañaba en todos los trayectos, pero sobretodo mis fieles amigos. Grandes lecciones de la vida que nunca se olvidan y miles de recuerdos congelados en más de 600 fotos que algún día colgaré para compartirlas con todos vosotros junto a alguna de las historias vividas, entre ellas el famoso y trágico maremoto/terremoto de Pisco.
     
    Después de esta gran experiencia inolvidable y de un vuelo que, debido a la diferencia horaria, empezó un día y me hizo llegar dos días después, me embarqué en un viaje de 8h en coche para llegar a las ardientes tierras del sur. La verdad que el contraste no tenía desperdicio, fue algo similar a lo que llegaremos a vivir con el cambio climático, algo que ya empezamos a percibir hoy día al ver cómo el otoño y la primavera van apagándose como algunas estrellas en el cielo. Emulando a Jordi en sus expresiones, pasé de 0 a 100 (del invierno al verano) en un segundo. Un tiempo de relax y de disfrute con la familia, momentos de abrazos, ternuras y te quieros después de todo lo sufrido por los muchos días que nos separaron y los eternos momentos a partir de ver la dura información que tanto periódicos, TV y rádio ofrecían al mundo entero respecto a la situación crítica de algunos lugares de Perú.
     
    Difícil es olvidar aquellos momentos que seguían preocupándome aun sabiendo que mis amigos y yo estábamos a salvo y nos habíamos reunido con nuestros seres queridos. Mirar las fotos y recordar lugares que hoy ya no existen y ver gente paseando en sus calles o recordar personas con las que hablaste y tener la duda respecto a su supervivencia no es fácil de apartar del pensamiento. Pero... no me quiero dejar llevar por la tristeza de los recuerdos, almenos no en este texto que no es más que un pequeño resumen de lo que han sido dos meses trascendentales en mi vida. Las explicaciones de ambos viajes ya vendrán en otros textos más elavorados en las que pueda explicaros muchas de las anécdotas también positivas que he ido almacenando en mi mochila de la vida.
     
    Y hablando de mochilas.... Al llegar a casa, el primer pensamiento: buscar trabajo. Pero no todo era tan simple, había algo en mí que me decía que todavía no era el momento. No es que el viaje a Perú me hubiese dejado mal sabor de boca ni me hubiese sabido a poco, más bien, era algo que me empujaba a aprovechar el tiempo y la oportunidad que yo misma, junto con el apoyo de mis familiares y amigos, me había dado al decidir dejar mi trabajo. Cuando esto sucedió, no me planteaba ni mucho menos tomarme tanto tiempo sabático, pero a medida que este pasaba, me planteaba cuándo sería la próxima vez que tendría la oportunidad de repetir y pensaba que no era inteligente esperar en casa a que llegase esa oferta de trabajo que deseaba dejando sin exprimir al máximo segundos, minutos y horas. Creía, sin embargo que era mucho mejor hacer de ellos algo inolvidable. Tenía que aprovechar el tiempo, y es cierto, que antes de marchar a Perú, ya existía en mi la idea de hacer el Camino de Santiago; había aparecido en mis charlas con todos, incluso con mi antigua jefa quien me dijo que estaba loca y me preguntó cuándo sería que me centraría. La verdad, lo que sí que nunca me había planteado era la posibilidad de experimentar dicha aventura en soledad. Misteriosamente, una persona, sin siquiera darse cuenta, despertó mis ganas e incluso mi necesidad de realizarlo, él era Aimar. Sinceramente, no sé qué fue lo que dijo, puesto que era la primera vez que hablábamos, era por teléfono y yo volvía de comprar un cuadro para Ángel en Canet. Sus palabras en ningún momento intentaron convencerme, pero de forma imprevista hablando con él, volvió a tomar vida aquella idea que empezaba a adormecerse tras mis miedos. Aquí empezó la historia de Ana Caracol aquella que en breve viajaría con todas sus pertenencias en su mochila, con la casa a cuestas tenía día de salida, pero no sabía cúal sería el de llegada... Para resumir en pocas palabras y no empezar aquí algo que querría separar de lo anterior, un viaje que me hizo descubrir parte de mi esencia, si más no, reafirmarla y hacerme recordar muchas sensaciones que hacía mucho tiempo no experimentaba.
     
    Tengo tantas cosas que contar que parece que diga lo que diga este texto queda inacabado, imposible darle un final consistente como me gustaría pero, al fin y al cabo, este texto no era más que una disculpa por haber aparentemente descuidado otro de mis sueños, la escritura y va dedicado a aquellos que sorprendiéndome, me han dicho que echaban de menos mis reflexiones. Anita ya ha vuelto, y esta vez cargada de energía y con más ganas que nunca de comerse el mundo.
     
    July 20

    La despedida

    Sentada ante el ordenador, la joven muchacha dejaba rienda suelta a su mente y su corazón. Las horas pasaban muy rápido últimamente, su vida transcurría como un suspiro, y era consicente de que si no la paraba, corría el riesgo de no poder saborear de manera placentera cada momento. Se encontraba en el final de un camino y eso la asustaba. Hacía mucho tiempo que rondaba un deseo por su cabeza... De pronto, una mañana se despertó y supo que ese era el día. Era el momento justo, no debía dejar pasar más tiempo para enfrentarse a algo que sabía que hacía mucho tiempo ya no llenaba su corazón. La vida es constante evolución pensó, y ya será hora que me enfrente a ello. Su edad no era elevada pero aforunadamente no esperaba a equivocarse varias veces ante el mismo problema para provocar cambios en su realidad. Aplicaba cada lección adquirida a lo largo de sus 23 años antes de quemarse, antes de tener la sensación de haber perdido parte de su preciado tiempo. Tenía muy claro que la vida, se reduce a un solo elemento, el tiempo, y sabía que si lo desperdiciaba, estaba conscientemente desaprovechando su vida y la oportunidad de ser todavía más feliz. 
     
    Su deseo, aquel que le condujo a realizar cambios en su vida, venía siempre provocado por un sueño recurrente, siempre acompañado de un mismo sentimiento, una misma sensación. Abandonada al libre albedrío de su mente, llegaba al final, siempre consiguiendo su objetivo, y ese no era ningún otro que vibrar con cada acto sucedido. Su deseo era poder aplicar un modus operandi de vida totalmente diferente al que era aceptado como normal por todos los demás. Ella quería ser original, no para llamar la atención, sino para poder llegar a la satisfacción personal y poder sonreir la mayoría de tiempo con el corazón. Muchas veces se encontraba viajando mentalmente a esa vida futura que tanto deseaba... En ella, era una pesona madura y relajada, de aquellas que transmiten una profunda sensación de bienestar. Era una mujer atractiva, femenina, enérgica y sobretodo alegre, enamorada de la vida. Lograba día a día vibrar con su trabajo, siendo muchas las ocasiones en las que tendría que contener las lágrimas de emoción, al poder descubrir y acompañar a todas aquellas personas que necesitaban ser comrpendidas. Una mujer dulce e independiente, de carácter realista, teniendo siempre la certeza de que aunque pocas serían las personas que realmente vestirían sus elavorados valores, tendría a las realmente importantes con las que podría contar y mostrarse en su verdadera esencia, sin tener que sobreactuar. Generosa y humana, predispuesta a ver siempre diferentes puntos de vista y enriquecerse mediante la experiencia de todos los que la rodearan. Una persona empática, capaz de llegar hasta lo más profundo del corazón de aquellos que mostrasen tristeza en sus ojos. Se imaginaba investigando sobre todo tipo de acontecimientos sucedidos, dando la oportunidad de expresarse a todos aquellos que nunca la tuvieron, haciendo protagonistas de su vida a los que siempre se sintieron desgraciados. Siempre conociendo diferentes realidades, saliendo de su propia experiencia para dejar a un lado todas las barreras mentales que impiden crecer al ser humano. Se imaginaba realizada, pasando por momentos difíciles en los que nunca se rendía y de los que siempre sacaba provecho. Aventurera, cargada de energía para nunca dejar de descubrir los pequeños detalles del camino y no por ello los menos significativos. Lejos de la ciudad, en contacto constante con la naturaleza...
     
    Ese mismo sueño fue el que la impulsó aquel 13 de julio de 2007 a empezar su cambio de vida. A partir de ahí y durante los 18 días restantes que la esperaban, se marcó un último objetivo de la fase que ya estaba llegando a su fin. Se propuso seguir adelante con sus deseos, pasase lo que pasase. Prometió no dejarse llevar por el deseo de la falsa seguridad y decidió asumir las consecuencias de su decisión. Tenía el tiempo limitado y se había propuesto olvidar los malos momentos y disfrutar de todos aquellos que la rodeaban. Cuando sabes que algo se acaba lo retienes momento a momento y das menos importancia a las cosas que realmente no la tienen. 
     
    Se sentía realmente afortunada, valiente. Era una fácil decisión con una difícil consecución de la que derivarían infinitas consecuencias. A partir de ese momento, los días serían una despedida constante. Despedida de mucha gente a la que había llegado a apreciar en poco tiempo. Sabía que detrás de ella, otra persona vendría, pero estaba segura de haber tocado el corazón de muchos de los que trabajaron con ella, y en definitiva, era lo mejor que se llevaba de ese tramo de su gran camino. El trato humano siempre da su fruto y ella lo había comprovado día a día, haciendo suyos tanto clientes como trabajadores. En su corazón quedan marcadas varias personas que le hicieron sonreir e incluso emocionarse en más de una ocasión. Ella recibió regalos por parte de ellos, sonrisas, alagos, confianza, muestras de afecto y agradecimiento... Y ella sabía que también los debía recompensar. Por ello, personalmente y a todos con los que pudo tener oportunidad tuvo un gesto de agradecimiento y despedida. Para todos con los que no pudo contactar dejó cosntancia mediante estas palabras de que fue un placer el  haberos conocido, subrayando que le aportásteis grandes momentos de felicidad. Gracias
     
    Finalmente y trasladándome al presente, gracias a dos personas que he empezado a conocer ahora que me marchaba y con las que me gustaría poder seguir manteniendo el contacto. Gracias por comprender mi sueño, gracias por animarme a luchar por él. Nunca pensé que cuando creí no llevarme a nadie, me llevo más gente de la que esperaba. También quiero agradecer a la más arriesgada todos los momentos de risas, esos medio días en los que compartimos nuestras ideas y nuestro humor, admirable tu energía. Y cómo no, gracias a las compis que ya se fueron pero que no por ello iba a olvidar después de tan variados momentos, gracias a las dos por confiar en mi y compartir partes de vuestras vidas que pertenecen a vuestra intimidad.
     
    Y así cierro una puerta para poder abrir otra diferente, otra que se aproxima un poquito más a la que busco, dándome cuenta que estés donde estés, todas las puertas si tu quieres, te harán vibrar.
     
     
     
     
    June 12

    Las Perlas

    El mar es fuente de inspiración para mi alma... Una vez me propusieron escribir un texto para la marca de joyas Majorica. ¿Cómo vender algo material como son las perlas? Ahí va lo que fue mi propuesta... Espero que os guste y que disfruten tanto de ello como lo hice yo al escribirlo.
     
    << Entré en mí… y soñé con paisajes preciosos en los que poder ver el mar y los pueblos de la costa iluminada, paseos bajo cielos estrellados, barquitos guiados por la potente luz de un faro… amantes desbravados como el mar enfurecido, pero tiernos y frágiles como las caricias de las olas, que moldean con los años, las piedras de cristal… El mar… anciano sabio… aquel que siempre escucha y sabe dar buenos consejos sin tan solo hablar… la mar como madre, como cuerpo femenino, cargada de sorpresas, rica en detalles y llena de poder. Elegante y seductora la ola, nada más nacer… Y como la verdadera esencia de la vida, que se encuentra en las pequeñas cosas… encontré miles de  detalles… pececillos diminutos, delicados corales, delfines que en busca de sus sueños navegaron conociendo los secretos de la mar… Conjuntos que unidos en simbiosis dan lugar al equilibrio creando perfección…como la ostra una vez se abre y muestra su perla… El mar, fuente de inspiración, las joyas fuente de belleza… que dan vida a un cuerpo desnudo convirtiéndolo en un ser cálido, elegante y seductor. Y así fue como entendí mi historia, como encontré en Majorica el fruto del mar que matiza los detalles de mi ser.>>
     
     
     
     
    June 09

    Así es él, mi maestro

    Soy de la opinión que en la vida, hay personas mágicas que se cruzan en tu vida para guiarte hacia tu sueño, para hacerte ser mejor.
     
    Si tienes los ojos bien abiertos y escuchas y ves las señales que aparecen en tu camino podrás disfrutar de ellas. Hay un sinfin de libros donde se habla de maestros que aparecen y desparecen en momentos cruciales para los protagonistas. Todos ellos soñadores, personas que viajan en busca de un sueño, el propio, el camino hacia su felicidad. Ellos, los maestros, aparecen siempre en los momentos en los que se sienten perdidos, justo antes de tirar la toalla, son los encargados de hacerte recordar lo importante de no rendirse y seguir luchando por ser diferente a los demás. Las ovejas sólo necesitan comida y agua... Ellos te recuerdan que tu no eres oveja, que debes salir del atolón y viajar como Daniel hacia un mundo desconocido y lleno de peligros, pero el único camino que te hará descubrir en tu interior la verdadera felicidad. El único camino que te aportará riqueza, esta vez espiritual, el único camino que te llevará a cumplir tu sueño y por tanto, tu misión personal. Todo esto, para que así, una vez tu tengas fuerza, puedas convertirte en otro mensajero, en otra persona mágica que aparezca en la vida de las personas que están a punto de avandonar el camino que les salvaría del conformismo.
     
    Por suerte, he tenido varios de esos maestros. Por suerte, he sido capaz de ver las señales que iban apareciendo en mi camino a modo de guía. Por desgracia, en muchos momentos no las escuché, por desgracia podría estar mucho más lejos de aquí, pero por suerte, de todo se aprende y de los errores se aprende todavía más.
     
    Una vez, gracias a mi primer maestro, Roberto, pude enfrentarme a un reto. Seguir adelante con una persona que me haría aprender. No por ello haciendo que el camino fuese de rosas, sino más bien, aquel que me haría enfentarme a las dificultades de la vida, aquel que sería duro conmigo, claro, transparente, para lo bueno, pero sobretodo para lo malo. Él es Mi Maestro, del que siempre hablo en mis escritos, a quién le debo mucho de todo lo que sé y soy. Mi Ángel del camino...
     
    ¿Queréis conocerlo? Pues ahí van cuatro palabras que podrían llegar a describirlo...
     
    "Cariñoso, pasional, enérgico, mágico y espiritual. Inteligente, dedicado, sensible, despierto y emocional. Realista, modesto y luchador. Comprometido, humilde, afectuoso, polifacético, pleno, guía, sabio. Sensitivo, especial, observador, objetivo, independiente, amigo. Empático, práctico, curioso, comprensivo, perceptivo, flexible, abierto de mente, generoso y sincero. Despierto, vivo, listo e inteligente. Emprendedor, valiente, fuerte.... Simplemente interesante, sencillo, eso sí, cabezota como el que más , simplemente especial"
     
     
    GRACIAS ÁNGEL POR APARECER EN MI CAMINO, PERO SOBRETODO GRACIAS POR PERMANECER TODAVÍA EN ÉL. GRACIAS POR CONTAR CONMIGO EN TU PROYECTO DE FUTURO, GRACIAS POR VALORAR MI PERSONA, GRACIAS POR AYUDARME A CRECER, POR PROVOCAR EL CAMBIO EN MI, GRACIAS POR DARME LA MANO, GRACIAS POR SER ASÍ Y COMPARTIRLO CONMIGO. ME SIENTO REALMENTE AFORTUNADA POR ELLO. SIEMPRE ESTARÁS EN MI ALMA Y MI CORAZÓN
     
     

    En recuerdo a nuestro amor

    "Me pasé horas y horas buscando qué regalo podía hacerte... No qúería regalarte tan sólo un objeto, no cualquier cosa, pues quería demostrarte una vez más, lo importante que eres para mi. Sin darme cuenta empecé a recordar esas tardes de otoño que pasábamos abrazados y tapaditos con la manta; esas tardes en las que paseabamos notando que se aproximaba el invierno, cuando calentábamos nuestras manos gracias a un cartoncito de castañas, cuando visitábamos al mar enfurecido, haciendo nuestra la playa, pues en otoño nadie suele ir a visitarla... Momentos y más momentos, de dulzura, de cariño, de amor en definitiva. Inevitablemente, también me vienen recuerdos de momentos desaprovechados, discusiones, enfados, riñas. Momentos en los que me daba miedo no conocerte. Así como momentos neutros, en los que los dos estábamos ahí pero no pasaba nada, ni bueno, ni malo, simplemente, nada.
     
    Y llegué a la conclusión de que, lo más importante que hemos tenido no son los objetos, regalos, hoteles, playas ni montañas. Lo más importante que hemos tenido han sido momentos, y los que fueron más aprovechados son aquellos que recordamos con una sonrisa, momentos de cariño, como la noche aquella del camping,o como aquella mañana fría en que me diste tu chaqueta... Momentos de chispa que nos hacían recobrar esa complicidad, como aquel día en la escalera, después de la visita a la exposición de fotos. No dejaremos de lado los malos momentos, en los que nuestras discusiones sirvieron para algo positivo, aquellas en las que nos dimos cuenta que podíamos seguir sonriendo aunque estuvieramos pasando por dificultades.
     
    Por todo eso y por mucho más, decidí regalarte un reloj, que te hiciese recordar que el tiempo pasa y no se recupera. Si somos conscientes de eso, el reloj no nos dirá tan sólo la hora, sino que nos recordará la importancia de construir momentos que poder recordar"
     
    La felicidad se crea, se construye. Contigo lo logré durante muchos años y seguiré lográndola a partir de nuestra amistad. Te quiero, puedes contar siempre conmigo, sé que eres un gran luchador. Nunca pierdas la humildad que un día vivimos juntos puesto que es esta la que te hará seguir adelante sin perder el rumbo.
     
    Muchos besos y un dulce abrazo
    May 26

    Para Alberto y Mª Angeles

    Un Ángel de mirada profunda y serena, con cabellos dorados propios de su vitalidad interior vino a alumbrar el camino de aquellos que se sentían perdidos. Ella, una chica dulce como ninguna no podía tener otro nombre, Mª Ángeles. De personalidad inquieta y con ansias de saber, aventurera como ninguna quiso experimentar lo que era la vida, tanto el placer como el sufrimiento para así poder entender mejor el tan complicado funcionamiento humano. De vocación humanitaria aprendió exponiéndose a infinitos viajes tanto las alegrías como las tristezas de aquellos que encontraba en el camino.

     

    Alberto, un chico con mucho cariño en su interior, con un pasado cargado de vivencias que le hacían ser mucho más maduro de lo que debería, demasiados momentos duros le tocaron vivir. Pero aun así, con espíritu luchador él nunca se rendía. Sus ojos a veces tristes estaban, pero con tanta capacidad de superación en ningún momento dejó perder la magia que escondía en su interior. Él sabía que tenía que ser adulto pero no por eso iba a perder lo que a ella tanto le cautivó, su niño interior, eso que le daba tanta fuerza y que le hacía poseer ese sentido del humor tan característico de su persona acompañado de otros valores importantes como su gran corazón y concepto de amistad.

     

    El amor llega sin esperarlo y los caminos se unen con personas cuyas almas gemelas se encuentran, predestinadas a compartir nuevos momentos. Con los últimos suspiros del año suelen escucharse las famosas palabras de año nuevo, vida nueva. Nunca más cierto, aquel uno de Enero de 2005, sus caminos se encontraron. Los ojos verdes de ella fueron enseguida la esperanza en el camino de él. Ella, intuitiva, se convertiría en su maestra. Él, con su grandeza y humildad interior sería su guía en los momentos de pérdida y su ilusión y alegría por empezar ese nuevo viaje.

     

    El motivo de todo esto, es compartir esta nueva etapa dentro de este viaje llamado Vida, deseando que vuestras manos y miradas siempre se mantengan unidas y compartiendo como siempre lo más grande que tenemos, el amor y la amistad.

     

    Deseamos que seáis muy felices y disfrutéis de todo aquello que os llegue. Muchas gracias por todo lo que hemos compartido y lo que todavía queda por compartir.

     

    Os queremos

    May 17

    Quien pierde su nombre pierde su vida y su libertad

    ¿Te condenan o te condenas?

     

     

    Domingo por la mañana, primer enfrentamiento del día. La gente sufre a mí alrededor constantemente. La vida es ¿placer o sufrimiento? Tú lo eliges.

     

    Rodeada cada día de toda clase de personas, mi trabajo me da una visión poco específica de los problemas concretos de la gente, pero afortunadamente, no está mal para empezar. Constantemente observas desde tu postura de entrevistadora los problemas generales de las personas que conforman esta sociedad. Todos como ovejas, unos más y otros menos, a diferentes niveles del camino de la evolución, es decir, unos más conscientes, otros menos, de las causas de nuestra infelicidad. Mires donde mires, ahí está ella, en la mirada de la gente, en la profundidad de las personas. Unas aparentemente son realmente felices, pero basta con rascar un poco sobre esa superficie para darte cuenta que todo el mundo tiene mierda en su interior, la felicidad no se muestra a partir de la ostentosidad sino más bien a partir de la paz interior y la sencillez.   Hay dos aspectos que pueden observarse siempre en las personas que nos rodean, por una parte, la búsqueda frenética de la felicidad, normalmente siempre ligada al encuentro del amor, ya no digo verdadero, porque si de eso se tratara, la gente no se conformaría con la primera persona que le hiciera sentirse ínfimamente arropada; si bien no está ligada a la búsqueda del amor, suele estar relacionada con la adquisición de poder económico y status. Por otra parte, otro de los aspectos problemáticos en las personas es la falta de libertad que a todos nos envuelve. En función del punto de conciencia que tengas sobre tu propia personalidad y del grado de disparidad entre esta y lo que marca la sociedad, serás más o menos consciente de dicha falta.

     

    El mayor miedo de esta sociedad, el rechazo y la soledad, encadenados a unas normas que conducen todos nuestros pasos. Desde que te levantas hasta que te vas a dormir puedes observar cómo estás destinado a seguir o a enfrentarte a la corriente. Todo son señales inequívocas de que debes dejar tus propios ideales, dejar de pensar en tus deseos y conceptos que te dan forma como persona única e independiente para seguir lo que está bien, lo que unos pocos inculcan como válido para lograr dominarlo todo y lo que todos hemos acabado creando como el camino correcto hacia la supervivencia. Enfrentarse es malo, ser como todos los demás no, puesto que esto te asegura una falsa aceptación, una hipocresía que puede dar la sensación de sentimiento de seguridad, por desgracia, otra de las grandes falacias de estos tiempos.

     

    Reflexiono y siento que me ahogo, miro a mí alrededor y como el protagonista de 23, veo que constantemente estoy acompañada, pero que pocas veces no me siento sola. Diferente a los demás, no puedo seguir la corriente que casi todos intentan marcarme, pero a su vez, enfrentarse a ellos no es tarea fácil. Por momentos, los sentimientos de culpabilidad corroen tu mente. Enfrentarte a todo y mostrar tus ideales cuando estos no son aceptados por la mayoría, comporta que tengas que ser objeto de crítica y que tengas que asumir ciertas consecuencias peores que el reproche. Hacer daño a los que te envuelven y tener que soportar sus quejas provocadas por la falta de aceptación de tus actos es difícil, puesto que aunque tu no lo desees, ves cómo dañas a las personas que quieres y que siempre están a tu alrededor apoyándote en la mayoría de momentos. Sentimiento de culpabilidad por no satisfacer los deseos de aquellos que siempre te han dado casi todo, chantajes emocionales provocados por la falta de entendimiento de tus actos, sentimiento de egoísmo. Pero entonces, llegas a un extremo, paras tu pensamiento y analizas la situación. Por una parte, si sigues la corriente, satisfaces a algunas de las personas a las que quieres, pero a costa de qué, dejas de lado lo que piensas y parte de lo que sientes, te encadenas a lo que otros piensan que está bien y te preguntas a qué narices has venido a esta vida, ¿a hacer lo que los otros piensan? Entonces, ¿qué poder tienes tú sobre ti mismo? ¿Qué control? Tu autoestima mengua, puesto que lo que dicen y piensan los otros acaba teniendo más validez que lo que tú deseas hacer. Si no actúas y te enfrentas a lo que los otros marcan cuando esto difiere de lo que tú realmente deseas, puede llegar el momento en el que puedas llegar a olvidar quién eres. Como el alma gemela de Chihiro, que atrapado en las garras de una bruja malvada llega a olvidar su nombre y con ello pierde su vida y libertad.

     

    Deja de pensar como te dictan ellos, piensa y sigue tu camino. Rompe poco a poco con todo lo que te han inculcado desde pequeño. Ser creativo y resaltar de otros niños cuando eras pequeño a modo de travesuras estaba castigado. La sociedad te dice que tienes que ser un buen niño, debes portarte bien, no resaltar ni preguntar cosas que pertenecen a los adultos, porque tu eres pequeño y no debes enterarte y tampoco tener criterio para responder. Estás en la escuela y te recuerdan cada día que debes seguir el camino que ellos marcan para poder triunfar y conseguir el éxito en tu futuro, porque claro, ellos te cuentan que el futuro existe y que te lo tienes que currar para llegar a conseguir la felicidad, el dinero y por lo tanto, el status y aceptación que estos llevan de la mano. Haz todo lo que te digan los profesores, no hagas preguntas estúpidas que puedan poner en evidencia al profesor, créete todo lo que ellos te digan al igual que todo lo que expliquen los libros, no pongas nada en duda porque tu no tienes conocimientos suficientes para hacerlo, ellos tienen el poder de la verdad y tu debes conformarte. Sólo destacarás y serás premiado si eres dócil y te labras un buen expediente académico, si sigues adelante con tus ideales sobre la profesión a la que te quieres dedicar y si esta no es la que ellos creen que debas ejercer te criticarán, te tacharán de tirar por la borda tu gran capacidad en el mejor de los casos, o te insultarán haciéndote ver que eres un iluso al creer que podrás llegar a obtener esa carrera universitaria tan complicada.

     

    Mundo consumista que te condena a la muerte espiritual. Volviendo a hacer referencia al viaje de Chihiro, ¿en qué se convirtieron los padres de la misma al lanzarse sobre la abundancia y el egoísmo? En cerdos sin recuerdos, sin sentimientos, animales sin capacidad de crítica ni reflexión, una vida destinada a la muerte. La sociedad hace lo mismo, nos vuelca al consumismo y todo ello nos hace distraer nuestra atención de lo verdaderamente importante, atados a lo que políticos quieren para tener el control sobre nosotros como el granjero hace con sus cerdos. Los granjeros engordan a sus cerdos para luego matarlos, venderlos y ganar dinero. Las altas esferas hacen lo mismo con nosotros, nos venden lo que quieren y nos engordan la mente con cosas que no importan, que nos distraen de lo que nos haría enfrentarnos y cambiarlo todo, a costa de esto, nos tienen entretenidos y el tiempo pasa y ellos se engordan los bolsillos y consiguen un pueblo que no se queja normalmente, al menos por causas justificadas o si más no, no de la manera adecuada para poder conseguir un verdadero cambio. Todos somos lo mismo que los padres de Chihiro en esta sociedad, cerdos saciados de lo que otros más inteligentes emocionalmente quieren que nos saciemos, animales distraídos esperando en nuestro caso no la comida, sino el amor y luego la muerte, conformismo. Deja de escuchar todas esas canciones comerciales que te atan a ser conformista, todo lo que vende te ata y te condena puesto que te hace ir a favor de la sociedad. Todas las canciones que se convierten en éxito son aquellas que te hablan sobre el amor, todas aquellas que te hacen ver que dependes de otra persona para poder sobrevivir y caminar tranquilo en esta vida, sin ti no soy nada, si tu no estás la ventana es un buen lugar para escapar, como yo te amo nadie te amará… ¿Y qué hay de ti? ¿Debemos depositar todas nuestras esperanzas en lo que vayamos a recibir de los demás? Todos estos mensajes te hacen creer desde pequeño que en este mundo si estás solo estás perdido, pero ¿a caso estar acompañado físicamente de alguien te salva de la soledad? ¿O te ata todavía más y te aleja de tu verdadero camino? La sociedad te empuja al fracaso, ¿cuantas personas se casan y al cabo de dos años se divorcian? ¿Cuantos matrimonios logran tener éxito hoy en día? La solución a los problemas de pareja, un hijo, y después de eso ¿que hay? Se dan cuenta de que eso no les ha salvado del pozo y entonces es cuando se separan, familias desestructuradas, falta de trabajo y un montón de deudas que pagar. No busques el amor, puesto que el amor verdadero llamará a tu puerta un día inesperado, vívelo intensamente, sin miedo a perderlo, porque solo es el miedo el que destruye dicho amor, hazlo libre y saboréalo como si fuera el último instante, porque sólo será así como podrás hacerlo durar.

     

    Haz una introspección en ti y busca cuál es el camino que quieres seguir ahora, y si tus objetivos no pueden cumplirse a corto plazo, crea pasos intermedios que te lleven a alcanzarlo. Pero siempre, diferénciate, enfréntate a los otros cuando tengas claro lo que pienses y creas que tengas razón, sigue tus sueños aunque los otros no los compartan contigo. Sobretodo sigue adelante siempre, no te rindas. Viste como quieras, escucha la música que te dé la gana, acompáñate de las personas que desees, tómate tu tiempo para estar solo, para pensar en ti, pero sobretodo, pase lo que pase, nunca olvides tu nombre porque entonces te perderás en el camino y te convertirás en un cerdo.

     

    13 de mayo de 2007

    April 22

    FIN DE LA PRIMERA PARTE

    HOY ES EL PRIMER DÍA DEL RESTO DE MI VIDA
     
    Desde ayer, día 21 de Abril de 2007, dejo atrás una etapa para empezar otra nueva. Esta será dura, pero intentaré salir adelante airosa de la batalla. Sé que tarde o temprano lo conseguiré. Al toro por los cuernos y a coger la vida con un par. Dejo constancia para no arrepentirme, excusarme o defenderme ante el no cumplimiento de mis actos.
     
    Quiero que se acabe, sólo hace falta creérmelo en su totalidad todavía, puesto que lo que voy a hacer es muy difícil, pero si no es ahora, no será nunca. La fuerza no es algo que se tenga, sino algo que se crea, la energía siempre está presente a nuestro alrededor, somos sólo nosotros quien debemos transformarla y utilizarla a nuestro favor para luego dirigirla hacia un objetivo y lograr un resultado. Afortunadamente, siempre el éxito, pues tras cada fracaso hay un aprendizaje si lo queremos ver, exprimir y asimilar para avanzar.
     
    Estoy en proceso, construyendo mi carta de navegación y eligiendo mi camino para lograr alcanzar las metas y conseguir así la vida que más me pueda acercar a conocer lo que es la felicidad. Dejar de lado muchas cosas, asumir la responsabilidad de mis propios actos y de mi vida y comprometerme al máximo con mi persona. Crecer. Quien no elige el crecimiento elige implícitamente la muerte en su defecto. Estar muerto en vida es lo peor que te pueda pasar, tal como la soledad mientras estás acompañado. Son cosas que quiero dejar de lado, tener un rumbo e ir en busca de mis sueños. La corriente es muy fuerte y a veces te puede perder; un remolino, cambio de dirección brusco o incluso un círculo vicioso que te marea y te lleva a lo más profundo del agujero. Hasta que no tocas fondo no sales, yo aun no lo he tocado, pero sé que voy a empujarme para salir de él y enfrentarme a ese, a veces enemigo, a veces aliado, tan sólo depende de tu grado de control sobre él. El TIEMPO.
     
    Araña se despide para dejar paso, esta vez a un mámifero que todavía no voy a nombrar, pocas personas saben su nombre, quizá tan sólo dos. En proceso embrionario, sé que me costará la transformación pero la vida es así, a veces hay que olviarse de ese lado que tanto me gusta, el romanticismo, sin nunca perder mis orígenes pues esta visión de la vida y de las relaciones forma parte de mi esencia.
     
    "Siendo araña, y teniendo un mosquito en mi telaraña... Empanada de mí, en vez de comérmelo, me puse a charlar con él"  Fin de la primera parte. Araña se despide de todos ustedes y de esa parte de ella misma. Es hora de sacar las garras y cómo la Viuda Negra, comerme a mi objetivo y lograr alcanzar la realización personal, seguir adelante en mi camino para separarme de lo que me parece aburrido y vacío. Seguir mi camino hacia el océano, sé que allí estaré todavía más sola, pero dicen y esto puedo corroborarlo, que la soledad elegida es lo mejor que te puede pasar en esta vida.
     
    Un saludo para todos mis lectores, gracias por estar ahí y disculpen si no he sido clara en mis explicaciones, tan sólo aquellos que realmente me conocen saben hacia dónde me dirijo esta vez. Este escrito es para mi, un regalo y un compromiso conmigo misma. Algo que todos hemos hecho en algún momento de nuestras vidas, o si más no, deberíamos hacer. Gracias por dejarme reflexionar en voz alta ante todos vosotros.
     
    Un saludo y fuerte abrazo
     
    April 09

    Quién conduce el autobús de tu vida

    Días después de mi cumpleaños, cuando estoy a punto de ponerme a leer el curso de prevención de riesgos laborales que me piden el mi nuevo trabajo y con unas cuantas vivencias agradables más a mi espalda pienso, que le den por el... Es hora de disfrutar, no me hace falta cerrar los ojos para ponerme a soñar y pienso en viajar, en salir de mi rutina y aprovechar mi tiempo. Hoy por hoy esto no es posible, me toca vivir otras cosas para poder realizar mis sueños en un futuro un poco más lejano que el mañana, pero esto no me impide reflexionar sobre mi misma y hacer algo que me encanta, escribir. Ahí van algunas de mis reflexiones sobre los cumpleaños, en concreto sobre el mío, pero extendible a todo aquel que quiera viajar conmigo hasta el objetivo final, vivir el momento y saborear cada día como si fuese el último.

    Me siento feliz de cumplir un año más. Horas antes del día señalado, mientras volvía a casa después de realizar la compra para estos días, en los que iba a disfrutar de la sensación de independencia gracias a que mis padres se marchaban toda la semana a Granada, apareció en mi mente un pensamiento inesperado. De pronto, fui consciente que me faltaban horas para cumplir los 23 años y a diferencia de otros años en los que ser consciente de mi crecimiento me hacía entristecer, mi boca se abrió mostrando una generosa sonrisa al pensar lo bien que sonaba ese número y la de historias que iba a poder experimentar durante este nuevo año que sin darme cuenta ya había empezado.

    Curioso como dejamos pasar los días sin saborearlos y cómo el hecho de que la sociedad haga del día de tu cumpleaños un día especial nos haga darnos cuenta de cada minuto que pasa, intentando no dejar escapar ni un segundo de ese preciado tiempo, quieres disfrutar al máximo de ese día y haces lo que sea para absorverlo al máximo y tener un buen recuerdo de él, lo ves todo con otros ojos, te levantas con ganas de disfrutarlo y hacerlo tan largo como puedas, no quieres que acabe nunca, te haces protagonista de tu día, sin caer en la cuenta de que es un día tan normal como cualquier otro. Qué ilusos somos todos al hacer esas cosas, caemos en las trampas que nosotros mismos nos ponemos, hacemos de un día cualquiera un día especial. De pronto, mientras conduces disfrutando de tu día, porque tu te has propuesto que sea genial, observas a los otros conductores y caes en la cuenta de que para ellos es un día normal, uno más del calendario. Esto te hace sentir un poco ridícula pero a la vez te sientes afortunada de poder estar viviendo y disfrutanto tanto de esas 24h,  asociado a todo esto paras por un momento y entonces piensas cómo cambia todo a tu alrededor durante este día. La gente se preocupa por ti y te demuestra lo importante que eres para ellos, recibes llamadas y sorpresas por todas partes, la gente piensa en hacer ese día inolvidable para ti. De pronto, siendo consciente de todo esto una pregunta apareció en mi mente, ¿por qué no hacer de todos los días el día de tu cumpleaños? ¿Por qué no celebrar el cumpleaños de todos cada día que pasa? Todo iría mucho mejor, estarías mostrando a los demás lo importantes que son para ti, llamadas para saber cómo están, para mostrar que piensas en ellos y que les deseas lo mejor. Sonreir sin parar a los compañeros de trabajo, tener más autocontrol del que normalmente tenemos, hacer que tanto tu día como el de ellos sea lo mejor posible, saborear cada instante y situación. Lo positivo como felicidad instantanea, lo negativo como aprendizaje para mejorar y avanzar. Procurar que los demás sean felices y procurar tu propia satisfacción personal, ser protagonista y elegir lo que más te conviene en cada momento, mirar por ti sin sacrificar ni dañar a los demás...

    Hasta que no pasó este cumpleaños, no logré entender el mensaje que mi fiel amigo me transmite cada año el día de su cumpleaños. Para él, el 25 de marzo es un día más, pero esto es debido a que él vive intensamente cada día e intenta hacer para los demás que sus días mejoren tanto como ellos deseen. Tiene un gran objetivo en esta vida, vivir el momento y saborear cada instante. Yo lo entendí el día de mi cumpleaños al pensar que fue gracias a mi predisposición y a los detalles de los demás que ese día normal para la mayoría se conviertiera en un gran día para mi.

    Cada llamada y cada mensaje han sido un regalo para mi. No hubo un solo instante de ese día en el que me sintiera sola. ¿Cómo una sola llamada puede hacer sentir tan especial a una persona? Si lo pensáramos más a menudo sorprenderíamos más a las personas que nos importan. Te hacen sonreir personas que esperas que se acuerden y te sorprenden otras muchas que no esperabas. Gracias a todos por hacerme sentir importante, gracias por pensar en mi y ayudarme a ser feliz.

    El día a día junto con su estrés nos hace olvidarnos de otras maneras de vivir, nos arrastra la rutina y nos provoca dejadez. No es que dejemos de querer a las personas que valoramos, simplemente no caemos en la cuenta de lo importante que puede ser un gesto de interés y cariño. Lo mismo pasa con las sonrisas y la paciencia, es más fácil dejarse llevar por la ira que transformarla y dejarla fluir mediante actos positivos para uno mismo y los demás.

    Como última reflexión, estoy segura que muchos de los que leeréis este escrito os habréis sentido identificados, pero habrá otros mucho que no, puesto que para ellos el día de su cumpleaños no es un momento tan agradable como lo fue para mi. Tengo que agradecer a todas aquellas personas que me rodean su apoyo y su afecto, pero debes caer en la cuenta de uno de los aspectos que cada día olvidamos. No debemos centrarlo todo en el exterior, no debemos culpar ni agradecer la totalidad de los hechos y sentimientos a elementos externos, puesto que es nuestra predisposición e interpretación de los mismos la que nos provoca un sentimiento u otro. Somos nosotros mismos los que elegimos cómo sentirnos en cada momento a partir de la interpretación de todo lo que nos sucede.

    Finalmente, para todos aquellos que no disfrutan de su día de cumpleaños y en extensión, para no volver a caer en la trampa de la sociedad, para todos los que no disfrutamos 100% de todos los días del año, debemos responsabilizarnos de nuestro gran papel. Si no elegimos nosotros mismos ser protagonistas de nuestras vidas, nunca lo seremos. 

    Antes de acabar, reflexiona conmigo... Siempre y cuando lo desees...

    A la mayoría de nosotros, tanto en la vida personal como en la profesional, nos gustaría tener total libertad para hacer cosas y sentirnos de una manera determinada. ¿Qué harías TU si tuvieras TOTAL LIBERTAD DE ACCIÓN durante:

    - Una hora

    - Un día

    - Una semana

    - Un mes

    - Un año

     

    Si sabes responder a esas preguntas, FELICIDADES!!!! Significa que te responsabilizas de tu propia vida.

    Si no es el caso, hazte otra pregunta...

    ¿Quién conduce el autobús de tu vida? 

     

    Después de todo aquellos que sepan contestar me darán la razón, en este último comentario, y con esto finalizo. Nunca hay que dejar de lado los sueños y la fuerza que puede aportarnos un buen grado de optimismo.

     

    " Si crees que puedes, tienes razón. Si crees lo contrario, también" Henry Ford

     

    March 11

    11 de Septiembre de 2006

    11 de Septiembre de 2006     Un Gran Día
     
    Juanjo,
     
    Llevo tiempo con la idea de crear un verso para ti, para vosotros, pero la emoción es tan intensa cuando me pongo a escribir, que las palabras no me riman. Mi mente se vuelve caótica, pues te quiero tanto y podría decirte tantas cosas que no sé por dónde empezar. ¡¡¡Qué rápido han pasado estos 22 años que llevo a  tu lado!!! Millones de buenos recuerdos del ayer, momentos difíciles en los que ambos creábamos y reafirmábamos nuestra personalidad, hecho que a veces nos hacía discutir... Pero me alegro de haberlos vivido porque lo único que hicieron fue reafirmar la relación de amor que hay entre nosotros. Dicen que la amistad sin riñas no existe, es falsa y por eso nuestros sentimientos son verdaderos, porque ambos podemos mostrarnos tal como somos sin tener que sobreactuar.
     
    Te doy las gracias por ser mi hermano, gracias por ser el guía de mi camino en muchos momentos en los que me enseñaste a crecer y en los que me apoyaste incondicionalmente frente a todo y todos lo que se pusieran por delante. Gracias por apoyarme en mis proyectos y por valorar mis diferentes ideales, pues sé que a veces pueden costar de entender. Gracias por apoyarme en mi proyecto de vida. Gracias por tu generosidad.
     
    Àngels,
     
    A ti decirte que te llevas un tesoro pero que no olvido que él contigo se lleva otro que lo complementa y lo hace crecer. Una persona humilde y sincera, cariñosa, divertida, trabajadora y familiar entre miles de cualidades. Estoy feliz porque gracias a todas ellas has logrado aportarnos a todos algo en cada momento, pues como tu sabes, a veces no hace falta hacer grandes azañas para llegar al corazón de los demás. Sin duda, sé que ambos sabréis ver lo importante de cada momento y gracias a que vuestro amor os complementa podreis crecer y vivir cosas que por separado nunca hubiéseis visto. Si os escucháis y respetáis en cada momento como hasta ahora, disfrutaréis y amaréis la vida tanto como estáis disfrutando de este momento. Estoy segura que juntos crearéis un buen hogar donde el principal de los valores será el cariño, pues ambos tenéis la capacidad de llegar al corazón de la gente con tan sólo una mirada y un gesto amable.
     
    Gracias a los dos por estar siempre ahí... Hace tiempo gané una hermana...
     
    Os quiero y sólo espero que el camino nunca nos separe y podamos siempre compartir parte de nuestras vidas.